Ya había hablado con él para ir a buscar a Yoogeun, y
aun no le había dicho nada a Jin. Tenía que decírselo. Las horas pasaban y
seguía sin decirle nada, llegaba la hora y no podía dejar ese gran silencio que
hubo en su entrenamiento.
-¿Puedo decirte una cosa?
-Claro-me dijo levantado a pié mío bebiendo una botella
de agua en su descanso
-Lo que te iba a decir estropeará nuestra relación.
-Nada irrumpiría en nuestro compromiso.
Yo no lo veía tan claro. Cabizbajo dijo-sé que me
odiarás, no te lo he dicho antes por miedo…pero tengo un hijo-se quedó en
shock
-Lo tengo que ir a buscar esta tarde.
No dijo nada en todo lo que estuve con él, y yo tampoco
le hablé dado a que la había fastidiado bastante con la noticia. Alrededor de
las 6:00 pm fui a buscar a mi monstruito a cierto parque donde le llevábamos
muchas veces cuando estábamos unidos. Al cabo de dos horas mirándole como
jugaba y hablando era hora de irnos. Le cogí de la mano.
-Siempre se te vio demasiado hermosa con él al lado
-Kai, siempre me viste hermosa como yo a ti-dije
mirando a Yoogeun
Una vez despedidos lo cogí en brazos y me dispuse a ir
a casa de Jinjoung. No estaba, seguramente estaba entrenando todavía o
mosqueado por la noticia y no quiso saber nada de mí. La llamada de Minho para
verle no tardo mucha en cuanto entré por la puerta, pero decidí mejor que lo
viera mañana ya que hoy había sido un gran día y quería estar con él.
Las 8:00 pm y él sin dar señales de vida. Jugué mucho
con él, intenté que aprendiera cosas nuevas, y los dos nos cansamos. Escribí
una nota a Jin para cuando entrara por la puerta advirtiéndole de que me
despertara en cuanto llegara; los dos nos dejamos dormir en la gran cama.
Aproximadamente a las 3:00 am noté como alguien me
despertó y me tapó la boca para que no gritara por si me asustaba. Me levanté y
le dejé dormido en la cama, cerré la puerta y nos sentamos en el sillón a
hablar ya que era lo que pretendía, pero no sabía cómo comenzar al estar
aturdida por despertarme a estas horas.
-Se os ve…muy bonito, queda una estampa preciosa. Tú
dormida y abrazada a tú hijo.
-Yo…
-Hablaré yo-interrumpió-mi comportamiento no ha sido el
adecuado en esta situación pero no me esperaba cierta noticia. No sé si le
caeré bien a tú hijo, pero lo querré como si fuera mío, porque ahora que lo sé
que existe forma parte de la familia…no me desagrada ni me mosquea, pero podrías
habérmelo dicho antes.
No dije nada, simplemente lo abracé. Nos apañamos como
pudimos para dormir los tres a gusto en la enorme cama. Al día siguiente desde
por la mañana quedé con Minho, tuve que ir a no sé dónde. Nada más llegar y ver
que entraba con él se lanzó a sus brazos, como si hubiera sido un gran
encuentro entre padre e hijo que no se veían desde hacía años. Me sentía como
desplazada que solo me quería para verle a él; se lo llevo dentro de todo aquel
enorme recinto.
-¿No te importa? ¿No?-negué a su pregunta como una
tonta.
Durante media hora, incluso un poco más no supe nada de
ellos.
Me mantuve sentada esperando, no sabía realmente a qué. Me entretuve
jugando con los juegos del móvil. Una llamada desesperada hizo que enloqueciera
en ese instante.
-Está fatal más que otras veces, tienes que venir. Has
cuidado de él y se ha recuperado más rápido contigo que con nosotros y los
médicos. No podemos más, lleva muchos días así-escuché como me lo decía agobiado,
preocupado y a punto de llorar-encima tenemos nosotros que trabajar ahora en estos
días, no podemos faltar.
La noticia hizo que básicamente me angustiara.





















