sábado, 30 de junio de 2012

Capítulo 8


Ya había hablado con él para ir a buscar a Yoogeun, y aun no le había dicho nada a Jin. Tenía que decírselo. Las horas pasaban y seguía sin decirle nada, llegaba la hora y no podía dejar ese gran silencio que hubo en su entrenamiento.
-¿Puedo decirte una cosa?
-Claro-me dijo levantado a pié mío bebiendo una botella de agua en su descanso
-Lo que te iba a decir estropeará nuestra relación.
-Nada irrumpiría en nuestro compromiso.
Yo no lo veía tan claro. Cabizbajo dijo-sé que me odiarás, no te lo he dicho antes por miedo…pero tengo un hijo-se quedó en shock

-Lo tengo que ir a buscar esta tarde.
No dijo nada en todo lo que estuve con él, y yo tampoco le hablé dado a que la había fastidiado bastante con la noticia. Alrededor de las 6:00 pm fui a buscar a mi monstruito a cierto parque donde le llevábamos muchas veces cuando estábamos unidos. Al cabo de dos horas mirándole como jugaba y hablando era hora de irnos. Le cogí de la mano.
-Siempre se te vio demasiado hermosa con él al lado

-Kai, siempre me viste hermosa como yo a ti-dije mirando a Yoogeun



Una vez despedidos lo cogí en brazos y me dispuse a ir a casa de Jinjoung. No estaba, seguramente estaba entrenando todavía o mosqueado por la noticia y no quiso saber nada de mí. La llamada de Minho para verle no tardo mucha en cuanto entré por la puerta, pero decidí mejor que lo viera mañana ya que hoy había sido un gran día y quería estar con él.
Las 8:00 pm y él sin dar señales de vida. Jugué mucho con él, intenté que aprendiera cosas nuevas, y los dos nos cansamos. Escribí una nota a Jin para cuando entrara por la puerta advirtiéndole de que me despertara en cuanto llegara; los dos nos dejamos dormir en la gran cama.
Aproximadamente a las 3:00 am noté como alguien me despertó y me tapó la boca para que no gritara por si me asustaba. Me levanté y le dejé dormido en la cama, cerré la puerta y nos sentamos en el sillón a hablar ya que era lo que pretendía, pero no sabía cómo comenzar al estar aturdida por despertarme a estas horas.
-Se os ve…muy bonito, queda una estampa preciosa. Tú dormida y abrazada a tú hijo.
-Yo…
-Hablaré yo-interrumpió-mi comportamiento no ha sido el adecuado en esta situación pero no me esperaba cierta noticia. No sé si le caeré bien a tú hijo, pero lo querré como si fuera mío, porque ahora que lo sé que existe forma parte de la familia…no me desagrada ni me mosquea, pero podrías habérmelo dicho antes.
No dije nada, simplemente lo abracé. Nos apañamos como pudimos para dormir los tres a gusto en la enorme cama. Al día siguiente desde por la mañana quedé con Minho, tuve que ir a no sé dónde. Nada más llegar y ver que entraba con él se lanzó a sus brazos, como si hubiera sido un gran encuentro entre padre e hijo que no se veían desde hacía años. Me sentía como desplazada que solo me quería para verle a él; se lo llevo dentro de todo aquel enorme recinto.
-¿No te importa? ¿No?-negué a su pregunta como una tonta.
Durante media hora, incluso un poco más no supe nada de ellos. 





Me mantuve sentada esperando, no sabía realmente a qué. Me entretuve jugando con los juegos del móvil. Una llamada desesperada hizo que enloqueciera en ese instante.
-Está fatal más que otras veces, tienes que venir. Has cuidado de él y se ha recuperado más rápido contigo que con nosotros y los médicos. No podemos más, lleva muchos días así-escuché como me lo decía agobiado, preocupado y a punto de llorar-encima tenemos nosotros que trabajar ahora en estos días, no podemos faltar.
La noticia hizo que básicamente me angustiara.     

jueves, 28 de junio de 2012

Capítulo 7


Finalmente las llaves de casa se las di a Nayi, yo me fui con Jin. Me cuidaba demasiado, parecía que todo era un sueño, me despertaba con un beso y un gran desayuno en la cama, me llevaba a todos lados y salíamos continuamente por las noches a ver las enormes vistas, lo más importante nadie nos molestaba.







-Tengo que irme hoy a la carrera
-¿No te importa que te acompañe?-le hice pucheros
-Claro que no, más bien quisiera que vayas-me dio un beso.
Me preparé lo más rápido que pude porque él me esperaba. A la media hora llegamos, muchos famosos se reunían en este acto para una carrera benéfica. Me dio una gran alegría venir y ver a todos mis amigos que hacía tiempo no los veía, fue estupendo hasta que le vi. Me llevo muy bien con él pero no me hacía gracia que me viera con otro.
-Vamos para allá-me dijo agarrando mi mano.
Apreté más su mano, no la quería soltar ya que me sentía muy protegida a su lado. Nos acercamos al resto del grupo de B1A4, hablamos hasta que la carrera iba a empezar. Le di un beso para despedirnos y dándole la mayor suerte del mundo. 



Me quedé de pié mirando cómo caminaba, se preparaba y se comunicaba para ganar la carrera benéfica.
Noté unos dedos tocar mi espalda, me giré-¡Oh! ¿Qué haces aquí?
-Pues nada venia a ver a ver si ganaban los chicos-les miré prepararse- ¿tú? Por lo que se ve a correr
-Sí, vine con los chicos. Somos los últimos en correr-respondió Kyuhyun-vente con nosotros que estamos todos allí
No tenía ganas de encontrármelo pero finalmente me convenció, me senté frente a Kyuhyun.




 Al cabo del rato apareció.
-¿Cómo estás?
-Bien. Hacía mucho que no te veía. ¿Cómo estás tú y Yoogeun? 
-Pues muy bien, estoy muy aferrada a ella pero ahora está con la canguro.
-Pues bueno…nos veremos-miré mi móvil mirando el calendario-dentro de tres días
Bajó la mirada, como si aceptara lo hecho-nos veremos
Salí de ahí lo más rápido que pude, miré atrás mirando a todo el grupo pero justamente cuando miré hacia delante una fuerza hizo que me tirara al suelo.
-Lo siento, lo siento-pidió disculpas por el tropiezo. Me quité mi enorme melena de la cara y le miré-¿Eres tú?
-Pero…-me ayudó a levantarme y no tarde nada en darle un abrazo fuerte-que ganas tenía de verte
-Más yo. Dejaste mucha marca en el grupo, cuando te fuiste nos dejaste destrozados, incluso hicimos canciones de ti. Fuiste y eres nuestra musa-se puso sentimental
Me dieron ganas de llorar pero me aguante las ganas-ahora vivo aquí, tenemos que quedar. Cambié de número para cambiar de vida, toma el nuevo.
-Oye-pauso mientras guardaba mi número de teléfono- ¿Cómo está Yoogeun? ¿Está contigo?
-Dentro de tres días está con migo
-Quisiera que cuando quedásemos te lo trajeras contigo-sonrió muy contento al saber que lo tendría de nuevo en sus brazos.  

lunes, 25 de junio de 2012

Capítulo 6


Un rayo de sol me despertó, rara vez no suelo dejar las cortinas abiertas pero no me habré acordado ayer por la noche. Me desperté con dolores en toda la espalda, me dolía todo el cuerpo de la enorme paliza del gimnasio.
-Nayi te tengo qué contar algo
-Pues a qué esperas para contármelo-se impacientó
-Nos vemos en treinta minutos en la cafetería de siempre
-Vale, iré oculta como siempre. Últimamente no me dejan en paz.
-Yo también iré vestida así.
Con capucha y café en mano me senté en la mesa más alejada qué no daba a la calle, a los pocos minutos apareció ella con el mismo café qué yo. Nos comenzamos a quitar toda la ropa y ser como nosotras somos, bien vestidas y elegantes.



 Antes de comenzar a decirle a lo qué venía comenzamos a hablar de otras muchas cosas…nos levantamos de aquella cafetería para irnos de compras, así pasaríamos más desapercibidas.
-Vi el último videoclip en el qué saliste. ¿Muy atrevida tú no?
-Estoy habituada-dije mirando una camisa-pero esta es la primera vez en el qué me atrevo a manosear más.
-Tú qué siempre estás habituada a besar a todos los famosos en sus videos. Ahora te tocó ir al otro extremo-rió
Salimos de aquella tienda pasando al lado de una tienda de novias, me paré viendo el enorme traje de boda qué estaba en el escaparate. Ella se dio cuenta y se puso a mi lado admirándolo.




-Algún día tendremos a alguien qué nos pida matrimonio y podamos ponernos ese traje
La observé-Nayi…yo…estoy prometida
-No me bromees anda, vámonos de aquí-por no creérselo le enseñe el anillo-¿pero qué? ¿Con quién? ¿Cómo es posible? ¿Ya?
-No sé cuándo me casaré, pero estar prometida lo estoy. Quiero qué seas mi dama de honor-le sonreí
-Estoy encantada pero…no me creo qué te cases, pero si no estabas con nadie hace nada.
-Me caso, y creo qué es el mejor de todos los chicos qué he conocido.
-Ya sabrás presentármelo, aunque sea verlo en una foto ¡eh!
-Mira es este-le dije sacando mi móvil y enseñándole una foto de él.



-¿Estáis muy unidos?
-Por lo visto sí, si hubieras visto todas las cosas qué hizo solo para pedírmelo…te atontas-eso me recordó una cosa- espera-dije y salí prácticamente corriendo.
Corrimos las dos a mí casa, en el ascensor cogí el aire qué me faltaba. Abrí la puerta y me aseguré de qué no estuviera por ahí para qué ella entrara.
-¿No quieres que le vea?-preguntó extrañada
-No es eso, si no qué podría estar en paños menores-le dije y nos reímos.
Rápidamente buscaba por todos lados las cartas qué colgaban de los globos, miraba por todos lados, y donde menos me lo esperaba ahí estaban. Encima de la mesita de noche con una nota escrita por él, seguramente de esta mañana.

“Me suponía qué lo primero qué te acordarías sería de las notas. Me he tenido qué ir a una entrevista de radio, volveré a la hora de comer. Te quiero jagiya”

-Qué yo sepa no te llamas jagiya-dijo ella detrás de mi espalda
-Cotilla-respondí-es así como me llama él-no esperé más y abrí una de las tantas cartas. Prefería abrirlas poco a poco, en los momentos más duros leeré otra para subir mi estado de ánimo, pero más bien me interesaba guardarlas y saber acerca de cuánto me quiere a lo largo de nuestra relación.

“No sé cómo explicar todos estos sentimientos pero sé qué soy capaz de reflejarlos.
Son ya mil momentos de amor los que hemos compartido, son mil instantes juntos y muchas palabras en las que nos hemos dicho con música de amor lo que sentimos. Quizás jamás dejemos de decirnos lo que nos queremos, lo que nos amamos, lo que esperamos, el amor es así: nunca aparece el cansancio, nunca dejamos de producir magia con sentimientos. 

Y yo quiero que siga así, porque con cada palabra, con cada sílaba, con cada sonido que sale de tus labios me estremezco, y aunque ya conozca tu voz (¿cómo no conocerla si es lo único que quiero oír?) cada vez que te escucho vuelvo a temblar y me vuelvo a enamorar de ti, una y cien veces. 

Cuando no estás te oigo, cuando estás te admiro, cuando no estás te siento, cuando estás te quiero abrazar. Recítame tus pensamientos, tus esperanzas, lo que esperas de mi, lo que sueñas, procuraré meterme en tus sueños y en tus pensamientos, cumplir tus esperanzas y estar ahí cada instante. 

Te quiero seguir oyendo, sumando los sonidos, guardando tus palabras en mis sentimientos, obedeciendo con amor tus anhelos. Te quiero seguir escuchando, cuando lo hago olvido el mundo, olvido mis penas, olvido hasta el olvido. 

Me despido de ti, no sin decirte que ahora no te oigo, pero miento, grabé tus palabras diciéndome que me amas y por eso la sonrisa se quedó perenne en mí. Deseo que llegue el momento de volvértelo a escuchar, porque tus te amo son mi fuerza de vivir. 


Capítulo 5


Me adentré por aquel enorme pasillo tocando los globos con la mano, sintiendo el trabajo que conlleva todo esto, sabiendo el coste que le habrá salido todo, y todo esto sin dejar de sonreír-esta puerta también tiene seguridad. Me tienes que decir cuáles fueron las palabras que te dije cuando me regalaste el pañuelo-me cogió de las manos.
Le besé-no hace falta que me regales cosas, estar contigo ya es un regalo para toda la vida
-Bien que te acuerdas de las palabras-sonrió. Abrió las puertas, las dos al mismo tiempo y vi una enorme habitación en la que volaban mariposas de verdad, azules, mis preferidas, las que tanto me gustaban. Cerró las puertas para que no se escapara ninguna. 



Me quedé patidifusa sin saber que decir, ni hacer, besarle era poco; me agarró de la mano, apreté fuerte.
-No tengo palabras para esto, la palabra magnífico se queda corta-le miré, pudo notar que no me creía todo lo que había hecho por mí, sonrió como nunca. Comencé a escuchar el sonido de una canción seguido de una voz demasiado atrayente, Jin miró detrás de mí sonriente. Me volteé poco a poco viendo a Taeyang y G-dragon entrando por otra puerta y cantando. Los dos vestidos formales en color blanco que hacía resaltar las mariposas que revoloteaban a sus lados.



-Te amo- me susurró
-A cuantas se las habrás dicho
-Para ser honesto, tú eres la segunda
-¿y cómo tienes las agallas de decirme que soy la segunda?
-Es que la primera fue mi madre, y tú estás siendo la segunda. Y la penúltima en toda mi vida
-¿Penúltima?-dije un poco mosqueada
-Sí, la penúltima. ¿O piensas que no le diré que amo a nuestra hija?-simplemente esas palabras me llegaron demasiado, le besé con ternura.
Disfruté de aquellas voces durante unos instantes hasta que él me extendió la mano pidiéndome bailar con él, acepté. Bailamos pegados, rodeados de mariposas revoloteando y oyendo a los artistas cantar.
Una mariposa se posó sobre el fleco de él y me reí, se le veía sexy con la  mariposa colgando. Un beso en sus labios hizo espantarla. Antes de que acabara la canción nos separamos y G-dragon se acercó dándole una cosa en la mano, parecía una caja. Sus nervios aumentaron, contuvo sus manos en el aire sosteniendo aquella caja y tapándola sin ser lo suficientemente valiente como para enseñarla. La abrió, un anillo de compromiso que hizo que mi alma se derrumbara de enorme shock.



-Sé que es demasiado pronto, que prácticamente me he adelantado. Pero siento que eres la persona me enseño a amar que ni me di cuenta que te aprendí a amarte. Te amé, amo y amaré. Por eso…me lleva a esta pregunta ¿te quieres casar con migo?

Capítulo 4




Mientras miraba desde lo alto de la azotea le pregunté-¿Te tienes que ir dentro de cuatro días?
-Sí, y quiero qué te vengas con migo
No podía abandonar todo lo que había conseguido, dejaría prácticamente la casa abandonada y no me hacía mucha gracia. Días de reflexión suponía que no era un problema dejar la casa a cargo de una amiga que vendría de vez en cuando a echarle un vistazo.
-Vamos a dar una vuelta ya que acabas de salir
-Estoy cansada de las clases de fitness y me vas a meter a caminar ahora
-Venga que yo te llevo la mochila-me la quitó de la espalda cargándosela- te estoy haciendo un favor



Después de un rato caminando sin rumbo fui deteniéndome poco a poco-no puedo más, me tiemblan las piernas.
-Falta poco-me agarró de la mano y fue dándome empujones. Se cansó de darme empujones, se puso detrás de mi espalda y desde ahí me arrastraba, me abrazó pero seguíamos caminando-te encantará-me susurro
-Quisiera verlo ya, pero mis piernas no pueden más- me senté en un banco descansando un poco.
Se sentó a mi lado, saco la botella de la mochila y me la dio-no quisiera que esto se estropeé y tampoco quiero que sigas caminando porque sé que te estoy haciendo mal pero…-miró al infinito- ves…falta poco-me miró y señaló-es al lado de aquel árbol.
Tomé un sorbo de aquella bebida energética, mi curiosidad y sus ilusiones fueron las que me dieron las últimas energías para levantarme. Comencé a caminar, más lento de lo normal pero por lo menos llegaría; el entrenador hoy me hizo trizas, no había ido al gimnasio desde hacía tiempo.
Antes de llegar al árbol me tapó los ojos, me giré a un lado, parecía que había doblado la esquina de la calle-espero que te guste-me susurró-lo hice con ayuda pero por eso tarde el primer día que te vi aquí, llevo una semana preparándolo. Te mentí y te dije que había venido ese mismo día que te dije que nos encontráramos en el rio, pero te lo quería preparar.
Me descubrió los ojos, tenía miedo con lo que los abrí poco a poco. Un escaparate enorme con una tela puesta, algo ocultaba. Le miré extrañada-todo tiene seguridad-me dijo-un beso es la clave.
Un gran beso fue lo suficiente para que lo descubrieran, escuché como quitaron la tela que tapaba. Tenía una presión en el corazón, mi cara se iluminaba, sonreía sin sentido, unos globos cubrían el fondo del escaparate formando las palabras “I love u” estanterías cubiertas por dulces, chocolate, fresas y nata. Lo más bonito, globos que no tocaban el techo, pero si flotaban en mitad del escaparate con cartas que me supongo que hay cosas escritas.
-Por eso tarde-pauso-me costó dos días a que los globos quedaran a mitad y no arriba del todo. Mucha gente se paraba para ver el enorme escaparte dedicado solo para mí, no pude evitar a que mis ojos se rallaran y soltaran un par de lagrimas-no llores-me dijo quitándomelas
-Lloro de felicidad-le besé como nunca, me había dejado en shock del enorme regalo.
-No es todo-dijo sacando algo del bolsillo. Una llave-entra-dijo mirando dentro de aquella tienda, justamente la que tenía el escaparate-ya te dejaré leer las cartas que cuelgan y también te dejaré probar los dulces pero quiero que veas otra cosa.
Mi curiosidad fue a más, la cogí sin pensar y todo sin soltarle la mano. Nada más entreabrir la puerta estaba la habitación vacía a primera vista, una vez abierta entera vi como otros globos formaban un enorme túnel hacia otra puerta.



Capítulo 3



En ningún momento bajo la velocidad de su andar, ni siquiera se paró. Al pasar al lado mío me cogió de la mano y nos dirigimos a no sé dónde. Entramos dentro de un hotel, pidió llaves y cuándo entramos cerrando la puerta enseguida soltó la bolsa y me besó
-¿a qué vinieron esas prisas?
-Nos estaban espiando. Contrataron a un espía para seguirme haber lo qué hacía después de qué corté con ella.
-Lo hiciste-me encontré tan bien al escuchar esas palabras qué lo volví a besar
Nos quedamos hablando en aquel enorme sillón, contándome historietas qué no sabía de su vida y sin embargo no quería qué parase.

Al cabo de los tres días y ya tenían hecho el videoclip, con lo qué me fui al estreno qué era como en un estadio enorme con fans alocadas, gritando por G-dragon y Seungri. Por suerte pude traer a Jin sin ningún inconveniente para qué viera mi trabajo, mi esfuerzo qué me llevó un par de días. En ningún momento estuvo el estadio callado, pero sin embargo apagaron las luces y proyectaron en la enorme pantalla el videoclip oficial, y otras más escenas.



Se notó su enojo en cuanto lo vio, pero nada más llegar de nuevo al hotel comenzó a gritarme- ¿Por qué lo hiciste? Me has traicionado
-En ningún momento te he traicionado, no estábamos saliendo hasta ahora y era por trabajo.
-Todo para ti es trabajo-ignoró
-Es de lo qué como, visto y vivo. Solo soy una simple bailarina qué la utilizan en los videoclips por mi cuerpo. Me utilizan
- Tú qué te dejas-seguía gritándome pero esta vez se acercó más
-Eso es lo único qué puedes ver de todo esto, qué beso y bailo a las personas qué básicamente me pagan y me eligen
 -No, no veo eso. Veo qué te restriegas con cualquiera
-¿Por eso es por lo qué te cabreas?-le grité-No tiene ninguna lógica, yo me he restregado contigo y no le pones ninguna pega
-Porque tú eres mía- se acercó más qué podía escuchar su respiración acelerada de los gritos
-No soy tuya, no soy de nadie-zanjé
-Eres mía-me besó, uno de esos besos ardientes por el cabreo qué teníamos los dos.



Entre besos y beso dije- no lo vuelvas a hacer-negó con la cabeza mientras rompió un beso para pesarme el cuello.
Mis dedos se adentraron en su pelo, haciendo qué lo agarrara del gusto, unos besos suaves, dulces pero ardientes.

-Te odio-le dije para volverle a besar.
Lo único qué se podía respirar era la pasión, con lo qué no tardamos nada en llegar al otro extremo. Me desperté antes qué él, tenía qué despertarlo ya qué no me iba a ir sin más y no sé qué haría él.
Nos vestimos y nos fuimos a desayunar fuera del hotel, intentando qué nadie nos pillara.
-Me canso de esconderme
-Y yo, lo mejor será qué lo sepa el mundo. De todas formas se iba a saber en cualquier momento
Al salir de la cafetería nos teníamos qué ir cada uno a un lugar, con lo qué al darnos un beso de despedida un flas resplandeció.
-Ya lo sabe el mundo-dijo él
-Pues entonces puedo volver a hacerlo- le dije acercándome, le besé una y otra vez como si no lo volviera a ver.



Esas enormes ganas de besarlo se me fueron.

Capítulo 2


Despertar abrazada a su cuerpo en un lugar donde sabías que probablemente os pillarían no era muy agradable pero sí existente. En silencio me levanté y vestí, tenía que llegar ya a casa porque no podía estar más tiempo de lo normal, tenía mucho trabajo por delante.
Una nota le había dejado en la almohada explicándole que me iba por trabajo.
Cuatro horas después de mi llegada a Seúl y ya me llamaron para grabar, la tontería en la que había pasado tiempo con él se me quitó enseguida, tenía que ahora pensar en actuar como una chica desesperada por sus besos.
-La parte de la fiesta la haremos ahora, corre un poco de tiempo, pero la otra parte la hacemos hoy. Si no queda bien, depende de cómo la veamos la tendrás que hacer mañana de nuevo- me advirtieron antes de comenzar.
Maldita sea, tenía que volver a hacer la escena de la cama, no es una situación agradable, pero menos mal que tenía mucha confianza con Seungri y podía hacerla mejor de lo que esperaba.
-Tranquila-me dijo- suéltate, no tengas miedo de besarme, ni de tocar, ni de manosear-rió entre dientes
-No tengo miedo
-Si yo cuanto más realista parezca mejor, aparte que así los dos disfrutamos metiéndonos mano- reímos.
Como siempre él tan bromista con estos temas. Al día siguiente las fuerzas y liberación que me llevó a hacer lo mejor posible la escena fue pensar en su torso, me enloquecían los abdominales. Por fin después de no sé cuantos besos y meternos mano lo conseguimos.



Abrí la puerta de casa y enseguida escuché el móvil, enseguida contesté
-Yeoboseyo
-No puedo soportarlo más, llevo una semana sin verte-me reí por lo bajo del comentario- ya, vete al Río Han. Te espero
Inmediatamente escuché el sonido de la llamada colgada. Era demasiado extraño, a pesar de mi cansancio le obedecí. Me vestí cómoda, tenis, camisa y llaves y móvil en el pantalón. Tardé unos 10 minutos en llegar caminando, allí espere apoyada en las barras viendo el gran río que siempre me impactó.



Al cabo de los 15 minutos aparecía a lo lejos con aquel pañuelo que le había regalado, que bien le quedaba. ¿Qué lleva en la maleta de mano? Me pregunté una y otra vez a medida que se iba acercando.  


Capítulo 1


Me esperaba que hubiera una ligera brisa de la que poder respirar profundo, pero sin embargo me topé con un enorme calor que abrazaba, nos salvaba el mar que hacía que nos llegara una suave brisa húmeda y fría.
-¿Te gusta tanto estar en el barco que estarías viviendo incluso aquí?-escuché al capitán
-Claro que sí cariño, esto parece una casa flotante. Tiene de todo-reí




-Venga vamos para dentro que te está dando mucho el sol en la cabeza
Nos adentramos dentro del lujoso yate, nos acomodamos en el sillón, me senté pegada a él. Nos dábamos caricias sin parar de sonreír como tontos-Oye nadie está conduciendo-me alarmé
-Está en piloto automático-me dijo riéndose de mi reacción
-No me des sustos que no estoy para ellos. ¿A dónde nos dirigimos?
-Volvemos a Nae-ri
Estaba contenta- volver a casa, por fin podemos dejar el barco y llegar al coche, ir al aeropuerto y volver a casa 
-¿No te gusto el paseo turístico?-rió
-Me encantó, pero una semana entera en el barco, encerrada sin mucho espacio en donde moverse y que prácticamente hago lo mismo todos los días. Sentarme a ver como diriges el barco
-Podríamos hacer algo distinto ahora-propuso
-¿el qué?-me interesé
Su mirada lo dijo todo, no me resistí a la mirada pero decía constantemente- No, no, no-dije intentando en que no cayera en sus garras. Me seguía mirando de esa manera, me levanté del sillón, me freno me dio la vuelta y ¡Zas! En sus garras, me besó mientras me agarraba de la cintura.
Del cansancio me dejé dormir, en cuanto me desperté era por la tarde. Salí del camarote para encontrarme con él, dirigía el barco con esa gorra de capitán que le regalé para protegerse del sol aunque llevaba gafas de sol. Se giró y me vio con cara de estar aburrida esperando a llegar a tierra firme.
-Ven-me dijo para que me acercara-coge el timón y agárrate que lo voy a poner a más velocidad
-¿Estás loco oppa? Yo no sé manejar una cosa de estas sobre todo si lo pones a máxima velocidad
-Estoy aquí detrás- dijo agarrando el timón haciendo que sus brazos y su torso rozaran con mi piel.