Me desperté sin más, palpaba cada rincón de la cama,
nada. Abrí los ojos y no estaba pero enseguida escuché el sonido de unos
calderos, me levanté y me observé en el espejo.
Me aseé, arreglé el pelo y con las mismas me dirigí a la
cocina. Observé todos sus movimientos una vez me paré a pocos metros de él,
tarareaba una de sus nuevas canciones mientras cocinaba.
-Buenos días-no sé por qué pero mi voz sonó seductora
Con la sartén en las manos me observó y el panecillo
que tenía en la boca se le cayó al suelo, carraspeó, soltó la sartén y recogió
el panecillo para tirarlo a la basura. Eche una risita que pareció haberle
molestado.
-No te rías
-Era imposible no haberse reído
-¿Ah sí?
Solté una risilla.
Su cara insinuaba, soltó la espátula
y comenzó a acercarse y acercase, hasta quedar pegado a un par de centímetros
de mí, mi respiración aceleraba a cada paso y cada minuto, el clavaba su mirada
en mis ojos.
-Me encanta verte sonreír-dijo provocador
Su respiración se colaba por el enorme escote que
provocaba el botón desabrochado, al igual que su dedo índice. Al ver que
pretendía darme un beso giré la cabeza, él no sabía cómo reaccionar pero
continuo el trayecto y besó el cuello, desabrochó el continuo botón y volvió a
recorrer el escote con el dedo.
-¿Sabes lo que haces?
-No. Quisiera seguir y seguir, pero no pones de tu
parte, no quiero obligar. Nunca obligaría a alguien-dijo mientras se separaba,
y abrochaba todos los botones que el mismamente había desabrochado. Colocó la
camisa y esperó a mi respuesta.
-Se te quema la comida
Enseguida saltó corriendo, quitó la sartén del fuego y
se quejó de haberla quemado. No sé que me pasaba quería…quería.
-Kevin
-¿qué?-dijo molesto
Me puse de los nervios, no lo soporto más. Me acerqué,
le agarré de la cara y le besé. Me miró
con una cara inexpresiva pero no se lo pensó dos veces y me besó, parecían necesitados
y desaforados.
Puse mi dedo en sus labios, separándolos de los
míos-continuaría sino tuviéramos que ir a buscar a Niko-dije en un susurro.
Fui a la habitación, me vestí y nos fuimos en busca de
mi nuevo perro. Nos reímos por el camino con los comentarios de la radio, y en
minutos tendría mi nuevo amor. Niko, un cachorro de Golden Retriver que lo
abandonaron en la calle. Una de las cosas malas es que teníamos que esperar en
una sala de espera la cual estaba llena de gente. En un momento dado mis pelos
rebeldes se pusieron en mi cara. Con mucho cuidado como si fuera de cristal él apartó
el mechón poniéndolo detrás de la oreja, yo sonreí al igual que él.
Me besó, no me lo esperaba-¿Qué haces?-dije sin hacerlo
de malas maneras
-Besarte
-¿sabes que no se puede ir besando a las damas?
-Tú no eres una dama cualquiera, eres más que eso y
eres única para besar-se acercó y susurró seductor-y para otras cosas
Miré alrededor que nadie nos viera, efectivamente toda la
gente estaba en su mundo, volví a mirarle a él. Metí mi mano por dentro de su
chaqueta y camisa, se sobresaltó por mi reacción. Pasé mi dedo por su abdomen
de arriba abajo y metí uno de mis dedos dentro de su pantalón solamente
haciéndole acercar y susúrrale al oído-esas cosas indebidas solamente se hacen
en sitios escondidos.
Sobresaltado de mi reacción parecía que se asustaba-pensé
que no eras de esas chicas-susurro
Yo también lo pensaba hasta que todo me fue a mal,
en ese momento pensé que debería llamar
a mi sicóloga, ¡pero qué estás pensando! Me gritó mi subconsciente, tenía
razón, aprovecha y disfruta.
-No conocías mi lado oscuro.
-Perdonen- interrumpió una joven voz-¿usted es
Kevin?-él asintió-síganme, por aquí.
Dicho y hecho le seguimos, rellenamos papeles pero me
fue muy extraño, él no debería de firmar más que yo.
-¿Qué tanto papeles rellenas?
-Nada. Cosas de Niko-dijo concentrado escribiendo
-No me gusta ese tono. ¿Qué has hecho?
Me cogió de las manos-finalmente, Niko no es Niko,
conseguí que la raza que te gusta.
-Pero el pobre cachorro lo abandonaron-entristecí
-Tranquila, lo adoptaron una familia con niños.
-Aparte de que Niko es ahora un Husky, te lo pago yo.
Me espanté-No, lo pago yo que para eso es mío.
-No, y ya firmé los papeles
-Kevin, ¿Cuánto costó? Te daré el dinero.
En ese momento entró la chica con el Husky en las manos
y prácticamente dándomelo en los brazos dándome la enhorabuena.
Miré a Kevin y
noté la cara de idiota que se le puso al ver a la joven. Reí y comencé a
hablarle al nuevo Niko de la familia. Que ilusión me hacía, mi nuevo amor, él
que me daría cariño.
Una vez estábamos metidos en el coche, con Niko echado
en mi regazo suspiré mientras le acariciaba.
-Ya tienes a tu amado- le observó sacudiendo su cabeza.
-¿Te estás poniendo celoso?
-Le has dado más besos a él en un día que a mí en todos
estos años
Reí y le besé, un beso suave-idiota


