miércoles, 19 de septiembre de 2012

Capítulo 23


Aporreé la puerta con todas mis fuerzas-¡Kyuhyun abre la puerta de una vez!
Al cabo de unos cuantos gritos y golpes abrió, un aspecto desaliñado, pelo revuelto con unos simples pantalones largos de pijama.
-¿A qué viene tanto alboroto?
-Vístete rápido-dije acelerada-tu desayuno está en coche
-Pero… ¿y estás prisas?-dijo remolón
-No sé si lo recuerdas pero tienes ensayo en una hora
Mira el reloj-¿Qué? ¡Mierda!-dio un respingo y salió corriendo
En pocos minutos se había cambiado y arreglado. Le tendí la pequeña bolsa marrón con el desayuno que le había comprado, dado que llegaría tarde.
-Un café es mío
-Gracias. Por todo-dijo observando su comida.
-No tienes por qué-bebí un sorbo
-¡Mierda! Llegaré tarde. ¿No puedes ir más deprisa como anoche?
-No. Hay que respetar las señales
-Cuando no tienes porque correr lo haces y cuando se necesita no lo haces-dijo enfadado
-Lo siento-dije mosqueada-no pretendía que te enfadaras  por conducir respetando las señales para que no me pongan ninguna multa
-No me he puesto de ninguna manera. Tú eres quien está enfadada
 -¿Enfadada?-dije demasiada mosqueada.
Me cabreé, hacia todo lo posible para que no le regañara mi padre y así me lo agradece, enfadado con migo por no correr y arriesgar nuestras vidas. El enfado hizo que presionara el acelerador. Llegamos en un santiamén, cabreada o enfadada salí del coche dando un portazo.
 Entré dentro de la empresa para poder sentarme, relajarme y empezar a escribir mis canciones. Con mi refresco, hojas, bolígrafo y mis notas personales sobre la mesa de la cafetería me relajé. Alguien se acercó, apoyó la mano en mi hombro y levantó mi cabeza sujetando por la barbilla. Sonríe tiernamente y le respondo con una leve sonrisa.
-¿Trabajando?
-Sí, no podía ir al gimnasio entonces me puse con las canciones.
-¡Oh! Ya verás como saldrá todo bien-se sentó en la silla de al lado
-Tengo miedo de no estar a la altura
-Sabes que la tienes y de sobra. Tendrás más fans que nosotros, y si no es así, tendrás un gran fan el cual te querrá, te cuida-retira un mechón de mi cara poniéndolo detrás de la oreja-y te apoya



Sonreí como una tonta y me ruboricé mientras él sacaba su mejor sonrisa me besaba la frente y se iba del entorno. Vaya día y solo ha comenzado pero enseguida me acordé que tenía que preparar la comida y me fui a casa.



Nada más entrar observé a CNU de pié en mitad del salón mirándome desconcertado, al igual que yo a él…bueno, ellos. Estaban todos, Baro, Sandeul, Gonchan, preparando la comida. Pestañeé y clavé la mirada en Jin en cuanto se acercó riendo y contento pero su cara cambió a serio en cuanto me vio.
Las cosas ya no son como antes, cada vez que me mira parece estar cabreado con migo. Me senté incomoda junto con ellos a comer, no duró mucho en salir de casa con todos los demás al trabajo. Las cosas pintan mal.
Cogí el móvil, necesitaba escuchar su voz-¿Podemos vernos?
-Salgo en media hora. ¿Vienes a buscarme?
-Sí, estaré esperándote
-Vale, nos vemos
-Espera-le interrumpí antes de que colgara-Gracias, Kai.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Capítulo 22


Ya se hizo de día y me levanté de la cama, Jin desayunaba en el salón viendo la tele.
-Buenos días-dije pero no hubo respuesta. Suspiré.
Cogí mi bol con leche y cereales, me senté en el sofá y observaba lo concentrado que estaba en la televisión, el mundo paralelo que desconecta a la gente de la vida real, o eso pensé hasta que escuché.
“Noticias de última hora. El cantante Kyuhuyn de la Boyband de Super Junior ayer por la noche se reunió con una chica, la cual parece ser a alguien que le debe de tener mucho aprecio, por lo que sabemos la chica es una de las ex integrantes de la Sm “
Mis únicas reacciones era mínimas.



¡Mierda!  Se proyecto una foto la cual los dos estábamos en el restaurante. Enseguida noté unos ojos presionándome, observando cada una de mis reacciones pero seguí comiendo tranquilamente.
-No me has dicho nada de que ayer estuvieras con él.
-No me has dicho de que ayer estuviste con Sunny
-Tuché-oigo cuando cierra la puerta.
-Buenos días, CNU
-Buenos días-dije acercándose para darme un beso en la mejilla.
Por favor que Jin coja ejemplo de dar los buenos días. De un salto se puso en pié y se fue con él al estudio. Otro día más sola en casa, dios no me extraña que me aburriese demasiado. Espero que alguien llame a la puerta y me entretenga, aunque sea la vecina.
Me duché tranquilamente con música y me relajé, salí de ella y me sequé cuidadosamente mi enorme melena pero alguien llamó a la puerta. Fui a ver quién era, abrí nada más saber quién era…no me importaba que me viera en ropa interior ya que ante mente me había visto.
-Joder-exclamó pero corrigió-digo, hola
-Hola, ¿qué pasa?
Desviaba la mirada para todos lados y eso me hacía reír por dentro-Me manda tu padre.
Mis risas se cortaron, me puse tensa y demasiado seria
-Tienes que ir a Sm
Giré sobre mis talones y me dirigí a vestirme, necesito ropa con estilo, si quiero impresionarle de nuevo y poder volver a entrar. Estábamos llegando pero me puse demasiado nerviosa, como si fuera una entrevista de trabajo, por el amor de ¡Dios! es tú padre. A diez metros de la puerta de su despacho me detuve, aterrada. Hace mucho que no le veo, desde que le dije que estaba embarazada y que por eso dejaba el trabajo.
-¿Qué pasa?-preguntó
Comencé a temblar, se podría decir que tenía pánico a su reacción. ¿Qué me dirá? ¿Cómo se comportará? Tenía ganas de salir huyendo, di media vuelta y caminé al ascensor. Me agarró del brazo y observó mis ojos llenos de miedo e inseguridad.



-Todo saldrá bien, sé que llevas mucho tiempo sin verle. Se lo pregunté y parecía preocupado.
¿Preocupado, desde cuándo? Me adentré en el inmenso despacho que me hacía resultar una persona enana en tanto espacio libre. Me senté enfrente de él.
-Buenas padre
Hizo una pequeña reverencia con la cabeza mientras Ryeowook se sentaba a mí lado-Me han comunicado que buscas trabajo
-Sí, estoy cansada de solo aparecer en las cámaras como secundaria y por ayudar. Busco alguno dado que me quiero mudar al centro de Seoul
-No veo de nuevo tus cualidades, esas que tenías se habrán perdido y no puedo pagar para que estés aquí. Quiero buscar a gente la cual pueda salir adelante con la empresa.
-Entiendo
-Ella era lo mejor que había en esta empresa-saltó Ryeo y le sonreí-no ha perdido sus cualidades.
-¿Estás en forma?
-Me pondré en ello
-¿Cómo está tú hijo?
-Mi hijo murió en un accidente. Papá nunca te ha interesado ni mi hijo, ni el padre ¿por qué ahora?
-¿Quién era el padre?
Tragué saliva, sabía que esto se podría feo-Kai
-¿Kai?-pausó y pensó-¿el de Exo?-asentí-¿sigues con él?
-No
-¿Soltera?
-No, estoy con un chico.
-Tus sobrinos te echan de menos, te los daré dentro de cuatro días. Me he enterado de que conoces a B1A4 y a ellos les gustan.
-Los conozco demasiado bien-suspiré por tener que encargarme de ellos, los dos enanos.
-¿Demasiado?-se interesó
-Salgo con uno de ellos, Jinyoung, padre.
-Mejor, más tiempo estarán con ellos.
¿Cómo pretende de que ellos se ocupen de los enanos?
-¿Ese anillo?
-Prometida
-¿Pretendes casarte con él?
Suspiré-no, ese es mi pensamiento
-¿Sabes que no te dejaría casarte con él de todas formas?
-Lo sé-dije cabizbaja
-No soporto que estés con otra persona de otra empresa
-Lo sé, pero solo estaremos juntos. Como novio, no casados.
No hubo ni más preguntas ni más respuestas, todo estaba en silencio-Disculpa la molestias-me levanté, hice una reverencia-no pretendía molestarte padre, pero el tiempo corre y necesito un trabajo. Y ahora, si me disculpa, me voy-di otra reverencia y caminé hacia la puerta.



-Estás contratada, vuelves a estar dentro-dijo y paré en seco-esta semana te pondrás en forma, la próxima te quiero ver ensayando para tu nueva canción y…., ya sabes cómo es todo el proceso.
-Muchas gracias por esta oportunidad, padre-hice una reverencia y abrí la puerta
-Bueno, Ryeo ¿dónde está Kyuhyun? Dijo que vendría-paré de nuevo en seco antes de cerrar la puerta.
-Padre, lo siento por que él no haya podido venir ahora. Tuvimos una pequeña persecución por la noche-observó desconcertado pensando que nos habríamos acostado-Solo fue que tuvimos que escapar de los paparazis, esperamos hasta las tres de la mañana para que dejaran de dar vueltas-mentí, no podía decirles que estábamos bailando e intentando calmar mis llantos.
-Espero que venga a los ensayos dentro de tres horas.
-Vendrá-prometí.
Salí prácticamente corriendo como nunca en su busca, debía de avisarle. Lamentable que no conteste al móvil ni al teléfono, a nada, está dormido y tengo que despertarle.
Grité en medio de la calle antes de salir corriendo al coche de Ryeowook.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Capítulo 21


Sentada en aquel lujoso restaurante mirando por la enorme ventana el panorama del exterior, esperando a no sé quién, no me acuerdo…solo pienso en mis cosas.
Fijé mi mirada perdida en el infinito apoyaba mi cabeza sobre mi mano y pensaba en: me va a costar mucho volver a la rutina de ser famosa de nuevo, que tengo que volver a hacer ejercicio porque he perdido mi forma por haber tenido a un hijo, que me parece demasiado pronto como para casarme…no puedo permitir que un joven como Jin deje su adolescencia, su vida por estar siempre junto a mí. Es demasiado joven, no ha conocido todavía lo que significa estar junto a una persona durante muchos años…yo no lo he vivido pero si he vivido el estar durante mucho tiempo con el hombre que quizás fue el equivocado. ¡Dios Kai, cuanto te echo de menos! Un mar de lágrimas quería salir.
El móvil comenzó a vibrar y antes de que sonara la melodía respondí.
-Yoboseyo
-Eres tan guapa cuando piensas con la mirada perdida.
-Pensaría que me estás espiando. ¿Es eso no?
-Estás muy guapa
-Por favor, ¿dónde estás?-busqué por todos lados en su busca
-Nunca te veras como te veo yo.
-Me estás dando miedo-noté como mi corazón se aceleraba y mis miedos aumentaban.
Giré la cabeza para mirar por la ventana, ahí estaba, pasmado enfrente de la ventana. Mojado, no se puede ser más tarado. Cuelgo y hago una señal para que entre. A medida que se acercaba más ganas tenía de gritarle, por los nervios que me hizo coger.



-¿Tus padres no te enseñaron a que esas cosas no se le deben hacer a una mujer cuando está sola? Se siente una prisionera bajo unos ojos. Nos ponemos nerviosas
-Lo siento, no pretendía que te sintieras así
Suspiré-¿ya cenaste?-asintió-bien, yo también.
-¿por qué sigues aquí entonces?  
-Solo estaba con mi copa de champagne, me apetecía estar aquí pensando un rato-pausé-sí, pensando-dije de nuevo sumida en mis pensamientos
-¿Qué pensabas?
-Que tengo que decirle a Jin que no puedo casarme con él, no puedo arruinarle la vida estando hasta que muera con la misma persona que puede ser la equivocada-di un sorbo, sorbo que acabé bebiéndome toda la copa entera mientras él se removía en la silla.
Indiqué al camarero que trajera otra con una simple señal, después de tanta charla de reflexiones comenzaron a venir paparazis justamente cuando el sujetaba mi mano por encima de la mesa.
-Que oportunos-dije sarcástica
-Larguémonos
Nos levantamos y salimos lo más rápido que pudimos entre la multitud de los reporteros, los odio, pero eso es lo que les da de comer. Entramos en mi lujoso coche, arranqué y huimos lo antes posible.
-Nos siguen-dije observando por el retrovisor.
-Va a ser una noche llena de ellos-suspiró
Le miré, agarré con más fuerza el volante apreté los labios-no si estoy yo al volante.
-¿Qué…?
Antes de que pudiera decir algo aceleré, llegando a los ciento veinte por hora esquivando todo tipo de vehículos, menos mal que por la noche no hay mucho tráfico.
-Frena-decía con voz de temor.
-Solo una vez  los hayamos perdido
Intentaron seguir a mí velocidad, pero al cabo de los diez kilómetros no pudieron seguir y bajaron la intensidad aunque seguían conduciendo por la misma dirección. Me adentré en uno de los desvíos, seguí por el, llegamos a un lugar que conocía de sobra…aquí me traía él.
Disminuí la velocidad hasta frenar casi en el mismo abismo, apagué las luces y el motor para que no nos encontraran. Nada más apagarlo y apoyar mi cabeza en el respaldo entre abrí los labios y comencé a derramar lágrimas y encima comenzó a sonar una de mis canciones preferidas que me bailaba Kai.



Kyu salió del compartimento del copiloto, rodeó por delante del coche hasta llegar a mi puerta y abrirla. Me obligó a salir estirando su mano para que yo la agarrara, me saca a la fuerza. No puedo ni siquiera mirarle, de la angustia que tenía comencé a cantar.
Me secó las lagrimas con su pulgar, sujetaba mi cabeza pero mi cuerpo se vino abajo, no me podía sostener de pié y caí al suelo, suerte que llevo vaqueros. La música paró, necesitaba que todas mis sensaciones salieran, comencé a cantar.
-Levanta-ordenó y me levantó con mi ayuda-nunca te había visto así ¿Qué pasa?
-Tengo tantas cosas en la cabeza que parece que me va a estallar. Quisiera estar por lo menos un día sin estar pensando en tantas cosas al mismo tiempo.
-Tengo una idea, pero te parecerá una locura…bueno la llevo queriendo hacer desde hace mucho tiempo.
Le miré extrañada y volvió a sonar la música, una lenta, con la cual él me agarró por sorpresa y sin esperármelo se estaba moviendo. Bailamos a la luz de la luna, parece romántico. Bueno lo era, su mirada me ponía nerviosa.
-Algún día de estos te prometo que lo haremos, la tal locura me tiene intrigada.
-Vale, pero durante unos tres días no quedes-advirtió.
-Prometido.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Capítulo 20

Relax, esa era lo que ahora quería. No se me ocurría otra cosa que caminar por la ciudad, tranquila, sin prisas disfrutando de la tranquilidad que podía respirar en el aire. Encontré una pequeña pastelería, la cual los dulces que tenían expuestos eran apetecibles...se notaba que estaban hechos con empeño, ganas y mucho amor. Sonreía viéndolos, cada uno de ellos, sonreí por uno el cual me entraron ganas de comer.


 Alcé la vista en cuanto vi que alguien se encontraba al otro lado del escaparate, no podía ser, Donghae. Le sonreí saludándole con la mano emocionada de verle. Él sonrió, le señale el dulce de Super Junior indicándole que tenía buena pinta con ganas de comérmelo.
 Volví a sonreír apartando mi pelo de la cara, el móvil sonó y lo cogí enseguida. Mientras hablaba no le apartaba la vista a Donghae.
-Yeoboseyo?
-¿Cómo estas? Perdida. Hace mucho que no hablamos
-Estoy bien, la verdad es que hacía mucho tiempo...lo siento por no haberte llamado pero he estado ocupada.
-Pues ya que estoy cerca de Seoul podríamos vernos algún día
 -Sí-contesté observando lo que hacía Donghae.


 Me quedé fascinada al leerle los labios. Se fue avergonzado por lo que dijo, parecía que se le había escapado sin querer.


 -¿Te puedo llamar en otro momento? Que me acaba de surgir una cosa que debo hablar a ver si entendí bien lo que me acaban de decir.
-Claro-colgó

Entré dentro de la pastelería, era grande y muy bonita, tenía una zona en la cual te podías sentar para tomar un café. Me senté y vino con un café y el dulce que tanto quería comerme. Ahora me daba pena comérmelo de lo bonito que está.

-¿Cómo sabes lo que me gusta?
-Simplemente me fijo, sé lo que te gusta y lo que no.
-Gracias de todas formas-me corté, quería preguntarle exactamente lo que había dicho, si lo entendí bien.
-¿De dónde vienes?-preguntó despertándome de mis pensamientos.
-De casa Ryeowook
-Ah
-¿Qué dijiste antes cuando hablaba por teléfono?
-Nada, nada
-No me mientas, te leí los labios. Solo quiero escucharlo
Suspiró bajó la vista para no verle y lo dijo seguido de una sonrisa.
Sonreí inconscientemente-hacía mucho que no escuchaba eso.

Entonces fue cuando me dí cuenta de que Jin no me lo ha dicho desde que me prometí con él. Es penoso. Me entristeció, últimamente no me hace caso por el caso que tiene que estar trabajando.
-No deberías de dejar de escucharlo.
-Yo también te quiero Donghae-dije levantándome de la silla para abrazarle.
-Me alegra saberlo-noté una sonrisa.
-¿Terminaste de trabajar?-asintió-vamos, no quiero estar encerrada en casa.
-Se me ocurre un sitio al cual ir. Mi preferido.

A los cinco minutos caminábamos a su escondite, atravesando la ciudad ¿cogidos de la mano? Esto es raro , pero realmente es como si fuera el hermano que nunca tuve. Todos eran como hermanos, menos Siwon, que es como mi padre.
En quince minutos llegamos era como un pequeño embarcadero, no me extraña que sea su preferido es bonito y escondido de la multitud de Corea. No tardé en entretenernos en sacarnos fotos uno al otro, con la cámara que nunca me quitaba de encima, la llevaba para todos lados.