miércoles, 5 de diciembre de 2012

Capítulo 27


Por una vez en meses podría mantener una conversación con mi prometido. Esperé en el coche descansando después de un duro día y esperando a que saliera del estudio. Una hora…dos…tres horas y por fin aparece.

Un silencio profundo invadía el coche, no me gusta que me desconcentren cuando conduzco pero tampoco es sobrepasarse y que pase completamente de mi.
Rompí el silencio-llueve mucho-seguía sin contestar-¿A dónde podríamos ir a comer? ¿qué quieres comer?
Miré de reojo su cara por si expresaba algún gesto pero por lo visto no me hacía caso por estar escuchando música con los auriculares con lo que se los quité tirando de ellos con una mano-te pregunté qué ¿Qué quieres comer?
-Lo que sea
-¿Por qué siempre me dices lo que sea? ¿No puedes decir vamos a comer esto…o vamos allí, como un hombre?
-No sabes que estoy cansado
Suspiré antes de hablar-¿crees que no sé que estas cansado y por eso eres así?
-No sé, vamos a casa si es lo que quieres-dijo en un suspiro
No comprende-¿piensas que eres el único ocupado? Yo también tengo trabajo, también es difícil para mi
-¿por qué te enfadas?
Me molestó y le observé fijamente- ¿Enfadada?-grité

No aguantaba más esto, no podía seguir. Miré unas cajas apartadas y pegadas a la pared, enseguida giré el volante y nos chocamos con ellas sin hacer daño al coche. Salí cabreada por su comportamiento y caminé por la calle. Escuché un portazo antes de que diera cuatro pasos y enseguida su voz.

-¿te has vuelto loca?-gritó
Seria sin levantar la voz pero firme contesté-bien. Estoy loca.
No quería llorar por esto pero es prácticamente imposible, con lágrimas en los ojos me fui casi corriendo. Se había acabado todo. Me adentré en el metro pero en aquel pasillo frío y sombrío él me acorraló contra la pared gritándome, en un momento dado no entendía nada y del shock que tenía solo vi como sus labios pronunciaban palabras que no escuchaba. Tenía miedo, me podría pegar pero no lo hizo en ningún momento y se fue en dirección contraria.
Horas después la pelea siguió en la casa que tenían los componentes de B1A4 para su estudio de música personal. Las cosas volaron por las habitaciones, realmente descargué toda mi furia rompiendo una enorme vidriera de botellas y una almohada de plumas las cuales acabaron volando por la habitación.

Se acabó-no quiero seguir contigo-me quité el anillo bruscamente tirándoselo-no sabes dividir el tiempo y poder estar conmigo. Ni siquiera sé el por qué me odias, me miras con asco, me detestas…
Llevo una semana entera sin salir de mi casa, bueno…únicamente iba al trabajo pero no hacía caso a Kyuhyun, Leeteuk o Eunhyuk cuando se acercaban a mi sala de baile. No quería estar con nadie…quien único me ayudaría sería cierta persona a la que le tengo aprecio.
-Siento no haberte llamado aquel día. Me desconcertaron diciéndome que me querían.
-Estaba preocupado por ti. No sabía nada, pensé que no querías hablar con migo.
-Sabes lo mucho que te aprecio…siempre quiero hablar contigo.
Noté su sonrisa a través del móvil-te noto apagada. ¿Qué paso?
En cuanto me lo recordó comencé a llorar
-Te quiero ver… ¿está tarde?-dijo apurado
-Vale. En el mismo lugar-dije entre sollozos y con las mismas colgué.
Quería verle pero no quería que me viera así.