miércoles, 5 de diciembre de 2012

Capítulo 27


Por una vez en meses podría mantener una conversación con mi prometido. Esperé en el coche descansando después de un duro día y esperando a que saliera del estudio. Una hora…dos…tres horas y por fin aparece.

Un silencio profundo invadía el coche, no me gusta que me desconcentren cuando conduzco pero tampoco es sobrepasarse y que pase completamente de mi.
Rompí el silencio-llueve mucho-seguía sin contestar-¿A dónde podríamos ir a comer? ¿qué quieres comer?
Miré de reojo su cara por si expresaba algún gesto pero por lo visto no me hacía caso por estar escuchando música con los auriculares con lo que se los quité tirando de ellos con una mano-te pregunté qué ¿Qué quieres comer?
-Lo que sea
-¿Por qué siempre me dices lo que sea? ¿No puedes decir vamos a comer esto…o vamos allí, como un hombre?
-No sabes que estoy cansado
Suspiré antes de hablar-¿crees que no sé que estas cansado y por eso eres así?
-No sé, vamos a casa si es lo que quieres-dijo en un suspiro
No comprende-¿piensas que eres el único ocupado? Yo también tengo trabajo, también es difícil para mi
-¿por qué te enfadas?
Me molestó y le observé fijamente- ¿Enfadada?-grité

No aguantaba más esto, no podía seguir. Miré unas cajas apartadas y pegadas a la pared, enseguida giré el volante y nos chocamos con ellas sin hacer daño al coche. Salí cabreada por su comportamiento y caminé por la calle. Escuché un portazo antes de que diera cuatro pasos y enseguida su voz.

-¿te has vuelto loca?-gritó
Seria sin levantar la voz pero firme contesté-bien. Estoy loca.
No quería llorar por esto pero es prácticamente imposible, con lágrimas en los ojos me fui casi corriendo. Se había acabado todo. Me adentré en el metro pero en aquel pasillo frío y sombrío él me acorraló contra la pared gritándome, en un momento dado no entendía nada y del shock que tenía solo vi como sus labios pronunciaban palabras que no escuchaba. Tenía miedo, me podría pegar pero no lo hizo en ningún momento y se fue en dirección contraria.
Horas después la pelea siguió en la casa que tenían los componentes de B1A4 para su estudio de música personal. Las cosas volaron por las habitaciones, realmente descargué toda mi furia rompiendo una enorme vidriera de botellas y una almohada de plumas las cuales acabaron volando por la habitación.

Se acabó-no quiero seguir contigo-me quité el anillo bruscamente tirándoselo-no sabes dividir el tiempo y poder estar conmigo. Ni siquiera sé el por qué me odias, me miras con asco, me detestas…
Llevo una semana entera sin salir de mi casa, bueno…únicamente iba al trabajo pero no hacía caso a Kyuhyun, Leeteuk o Eunhyuk cuando se acercaban a mi sala de baile. No quería estar con nadie…quien único me ayudaría sería cierta persona a la que le tengo aprecio.
-Siento no haberte llamado aquel día. Me desconcertaron diciéndome que me querían.
-Estaba preocupado por ti. No sabía nada, pensé que no querías hablar con migo.
-Sabes lo mucho que te aprecio…siempre quiero hablar contigo.
Noté su sonrisa a través del móvil-te noto apagada. ¿Qué paso?
En cuanto me lo recordó comencé a llorar
-Te quiero ver… ¿está tarde?-dijo apurado
-Vale. En el mismo lugar-dije entre sollozos y con las mismas colgué.
Quería verle pero no quería que me viera así.



martes, 13 de noviembre de 2012

Capítulo 26


En casa, Jin estaba en el salón leyendo el periódico mientras yo entro en la habitación. Tenía que ser valiente y decírselo.
-Jinyoung ya no me quieres, llevas mucho tiempo sin ni siquiera besarme- dije disgustada con los ojos rayados.
-Y que quieres que haga, si eres una amargada-responde sin importarle las palabras que suelta.
-¿Qué soy yo qué? Y tú eres un gilipollas insensible- me afecto
- Y tú una mal follada, calla y ve a preparar la comida mujer-se ríe irónico y responde sin levantar la vista del periódico
-Pues tú eres…un momento, ¿te acabas de insultar a ti mismo?-digo con cara de sorprendida
-¿Qué?-dijo sin enterarse
-Mal follada-repito alzando una ceja.
-Yo… ¡bah! Lo dije sin pensar. Ve a prepararme la comida-dice mirándome y prestando atención después de haberse leído el periódico
-La comida te la va a hacer una que yo me sé-dije indignada.
-Jayiga no te pases-dije un poco cabreado
-No seas machista, se hombre y admite la verdad de una vez-estaba muy dolida
Sarcástico y un tanto irónico -¿Qué  tengo hambre? Lo admito
-Desconsiderado-grité y me marché, indignada, dolida y llorando.
No podía más con esto pero quizás…ha tenido un día duro y por eso está así. Lo siento pero me tenía que ir, cogí mi gran bolso con un montón de cosas, libro, móvil, i-Pop, neceser, etc.
No sabía a dónde ir pero por ese instante pensé en aquel lugar alejado del mundo que me enseñó Donghae hace un par de meses. Con música que me distrae de mis pensamientos y mi libro que está interesante…aunque me faltan otros dos del mismo. Una saga de tres libros los cuales, ejem…son eróticos.

Concentrada en lo mío me asusté en cuanto me tocan el hombro, me quité enseguida un auricular-Por el amor de Dios, no me des esos susto
-Lo siento-dijo arrepentido. Suspiré tendidamente-¿Jinyoung?-asentí-No sé qué decir-decía poniéndose enfrente mía para abrazarme por la cabeza-Como no me respondías a mis llamadas, suponía que a lo mejor te encontraría aquí dado que te gusto mucho. Cambiando de tema, ven te quiero enseñar algo.

Me agarró de la mano conduciéndome por calles también intentando ocultarnos de los fans, ¿a dónde me llevará? Me tapó los ojos con sus manos poniéndose detrás de mí.

-Todavía no mires. Está a la vuelta de la esquina-unos pasos más y susurró al oído-espero que te guste-me destapó los ojos, los abrí.
-Pero… ¿cómo es posible?
-¿te gusta?
-Me encanta. ¿Cómo lo hiciste? Pero…no crees que sea un poco precipitado
-Realmente me encantaría estar contigo ahí arriba. Mucho-me abrazó por la espalda como si fuéramos unos enamorados o algo por el estilo-Si hablar contigo y pasar el tiempo es genial, no quiero ni imaginarme encima de un escenario.
-Me fascina ver cómo has puesto mi cara y todos ustedes en una gran pancarta-solté una risita.
-Porque no fui yo-rió-se me ocurrió una pequeña idea, la solté y la acepto e hizo los papeles Leeteuk.
-Donghae…no sé como agradecerte todo.
En ese mismo momento estaba perdida, sentía que quería a algunas personas. ¿Qué hago? Estoy cansada de que me utilicen y después me abandonen, me he dado cuenta que debería de tomarme la vida de la misma manera…quizás…tengo que…hacer. Poco a poco me acerqué a su cara…estuve a punto de besarle, solo faltó unos milímetros para rozar sus labios.
Arrugué el entrecejo-no puedo-me separé
-¿Jin?
-Aunque nos hayamos peleado sigo con él. No sé si le quiero, estoy liada. Lo siento-dejé de estar en sus brazos y comencé a caminar después de haberle dado un beso en la mejilla.
Verdaderamente estaba perdida, noté una mano apretando y frenando mi camino. Me quedé en la misma posición, intentando agachar la cabeza para que me cayera el pelo en la cara y no me vieran.
-Que hayas hecho eso no significa que quiero que te vayas corriendo, todos cometemos tonterías
Todo lo de dentro estaba a punto de salir hasta que estallé, lloré a cal y canto. Le abracé con todas mis fuerzas empapando de lágrimas su camisa azul marina. 



Colaboración: Ra!*

lunes, 15 de octubre de 2012

Capítulo 25


Mi paciencia había alcanzado la cumbre, sin pensarlo y agarrando fuerte el volante saqué toda mi valentía y salí del coche mosqueada.
Nada más entrar en el estudio me los encontré riéndose a pura carcajada, les había cortado el rollo al verme.
-Jin, quiero hablar-dije relajada
-Ahora no. Estoy trabajando-parecía menos preciarme
Claro riéndote estás trabajando, pensó mi subconsciente. Mi rabia salía a flote pero me callé mordiéndome el labio para largarme lo antes posible del estudio. Me metí en el coche, no lo aguanto más, dije prácticamente gritando en mi cabeza y demostrando mi rabia revolviéndome el pelo.



Me apetecía que me dieran consejos, cierta persona lo hará muy bien. Me dirigí al cementerio a visitar a mi querido hijo, el mejor consejero. Sentada a los pies de la lápida posé una flor de su color preferido.
-Si estuvieras aquí me ayudarías a elegir…nunca te llego a gustar tu padrastro será por eso que me mandabas señales de que no era buena persona-decía para no obtener respuesta alguna pero por alguna razón esto me hacía reflexionar- ¿tú padre vino a verte? Claro que sí- observé unas flores las cuales no me sonaban de haberlas comprado-es un buen padre, pena que no hayamos hecho la familia de verdad. Te encantaba estar con él, aunque apreciabas más al tío Minho…-dije y provoqué  un silencio muy largo.
Gente se acercaba y yo me tapé con la capucha, no quería que nadie me viera. Cabizbaja escuchaba todas las voces y cada cosa que decían, probablemente hayan tres hombres y cuatro mujeres. A los diez minutos se quedó únicamente un joven…parecía tener premios. Sí, lo son. Me levanté del suelo y metí las manos en cada bolsillo del pantalón, me quedé observando por unos últimos minutos la lápida mientras escuchaba al joven hablando con el que parecía ser su padre fallecido.
-Papa, hemos ganado los chicos y yo mucho premios pero vengo con una noticia nueva-hizo una pausa muy larga, quizás estaría buscando las palabras-creo que me he enamorado.
Tenía ganas de reírme, el amor no existe… eso pienso después de que Jin  comenzara a cambiar de carácter. Me supongo que no debo pensar así.
-Asegúrate de estarlo-dije en voz alta con la mirada fija en mi hijo- no le hagas daño, no estropees la relación. Si ya no la quieres simplemente díselo, pero sobre todo, escúchala.
Con los ojos llorosos giré la cabeza, un joven con los pelos perfectos de peluquería y con todos los premios a su alrededor que me sonaban de haberlos visto en alguna parte.
-¿Donghae?-dije dudosa
Asintió-sabía que eras tú, tu forma de descansar sobre un pie es inconfundible. Pensaba que no me escucharías, es de mala educación-Sus ojos rojos de haber llorado lo expresaba todo.



Lo único que mi mente y mi cuerpo pedía era un simple abrazo eterno.

viernes, 5 de octubre de 2012

Capítulo 24

Llevo media hora aquí sentada, ¿dónde estará metido? . Notaba y escuchaba murmuros por el inmenso pasillo, la gente de la empresa comienzan a salir o entrar. Una multitud de gente se acercaban pero sus pasos pararon enfrente mía, alcé la mirada y me levante de un salto al darme cuenta de quien era.
Me incliné-Buenas tardes
-¿No deberías estar preparándote para el próximo lunes?
-Estoy trabajando en unas canciones, me entreno de día para habituarme a la rutina, señor.
-¿Qué haces aquí?
-Espero a una persona. Le vengo a buscar
-¡Oh! Espero impaciente tu trabajo- en ese preciso momento aparece Kai
Me quedo petrificada por lo que pueda pensar mi padre y me ruborizo ante sus ojos en cuanto Kai se acerca.
-Buenas tarde señor-dijo inclinándose para saludar
-Buenas tardes...suegro. Me tengo que ir, espero pronto tu llegada-me advierte
-Padre-interrumpí sus pasos- ¿cuándo me mandará a mis sobrinos?
-Te llamaré de aquí a la noche-dijo y con las mismas se marchó hablando con los demás trabajadores que le perseguían a todos lados.

Hasta que mis ojos no vieron que mi padre giraba la esquina y ya no me podía ver no reaccioné, ni un solo musculo moví. Tres, dos, uno...¡ya! Le abracé con todas mis fuerzas agradeciendo que tuviera tiempo para mi. En cuestión de minutos ya estábamos en un parque comiendo helado.
-¿ya vendiste la casa?-asentí-¿y ahora qué harás?
-Tengo un piso comprado en el centro de Seoul para tener el trabajo cerca.
-¿Tus cosas?
-Poco a poco me las he ido llevando al nuevo piso, no quiero que se entere Jin pero con lo cabreado que está me supongo que lo habrá descubierto
-Te dije que me avisarás-dijo resignado y algo mosqueado. Suspiró
-Todavía me quedan cosas, no te cabrees
-Pues venga, ¿qué hacemos aquí pudiendo estar cargando cosas?
-Acabas de salir de los ensayo, no te voy a poner a transportar cosas
-Yo quiero-dijo haciendo pucheros, agarrando mi mano y llevandome a arrastras al coche.
Una vez dentro, introducía las llaves en el contacto y arranqué el coche.
-Eres muy testarudo
-Esa testarudez fue la que te metió en la cama-dijo en un susurro seductor
Le pegué en el hombro y me concentré en la carretera.

Parece que Jin todavía no ha regresado, mejor, así no habrá incomodidad o celos de él. Saqué las cajas del maletero dobladas para que no ocupen espacio.
Cogí las llaves abrí y comenzamos ha armar las cajas. Poco a poco metíamos mis pertenencias en ellas, hoy me llevaría la ropa y un par de objetos de decoración.
Con muy buena voluntad cogía la ropa, la doblaba y la metía dentro de la caja marrón mientras yo envolvía mis figuras con papel de burbujas.
-¿Todavía tienes mi camisa?-dijo observandola para confirmar que era suya
-Sí-dije cabizbaja queriendo ocultar la vergüenza que me entró
Sonrió y se acercó abrazándome- yo todavía tengo tus pantalones-susurro en mí odio- y me los sigo poniendo.
Reí-cualquier día voy a una entrega de premios con tu camisa. ¿Se darán cuenta la gente?
-No lo creo, pero que tú lleves esa camisa y yo lleve tus pantalones...seguro que nos descubre tu prometido.

Escuchar esa última palabra fue como una estacada en el corazón que me hacía llorar pero aguanté en no echar esas lágrimas. Puse música para distraerme y comenzamos a mover nuestros cuerpos al son mientras terminábamos de hacer medio traslado
-¿Queda mucha ropa?-pregunté
-Queda esa-señaló al armario
-Dejala, no quisiera quedarme sin ropa aquí y tenga que estar trayendo y llevando.
-Vale. Pues ya está

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Capítulo 23


Aporreé la puerta con todas mis fuerzas-¡Kyuhyun abre la puerta de una vez!
Al cabo de unos cuantos gritos y golpes abrió, un aspecto desaliñado, pelo revuelto con unos simples pantalones largos de pijama.
-¿A qué viene tanto alboroto?
-Vístete rápido-dije acelerada-tu desayuno está en coche
-Pero… ¿y estás prisas?-dijo remolón
-No sé si lo recuerdas pero tienes ensayo en una hora
Mira el reloj-¿Qué? ¡Mierda!-dio un respingo y salió corriendo
En pocos minutos se había cambiado y arreglado. Le tendí la pequeña bolsa marrón con el desayuno que le había comprado, dado que llegaría tarde.
-Un café es mío
-Gracias. Por todo-dijo observando su comida.
-No tienes por qué-bebí un sorbo
-¡Mierda! Llegaré tarde. ¿No puedes ir más deprisa como anoche?
-No. Hay que respetar las señales
-Cuando no tienes porque correr lo haces y cuando se necesita no lo haces-dijo enfadado
-Lo siento-dije mosqueada-no pretendía que te enfadaras  por conducir respetando las señales para que no me pongan ninguna multa
-No me he puesto de ninguna manera. Tú eres quien está enfadada
 -¿Enfadada?-dije demasiada mosqueada.
Me cabreé, hacia todo lo posible para que no le regañara mi padre y así me lo agradece, enfadado con migo por no correr y arriesgar nuestras vidas. El enfado hizo que presionara el acelerador. Llegamos en un santiamén, cabreada o enfadada salí del coche dando un portazo.
 Entré dentro de la empresa para poder sentarme, relajarme y empezar a escribir mis canciones. Con mi refresco, hojas, bolígrafo y mis notas personales sobre la mesa de la cafetería me relajé. Alguien se acercó, apoyó la mano en mi hombro y levantó mi cabeza sujetando por la barbilla. Sonríe tiernamente y le respondo con una leve sonrisa.
-¿Trabajando?
-Sí, no podía ir al gimnasio entonces me puse con las canciones.
-¡Oh! Ya verás como saldrá todo bien-se sentó en la silla de al lado
-Tengo miedo de no estar a la altura
-Sabes que la tienes y de sobra. Tendrás más fans que nosotros, y si no es así, tendrás un gran fan el cual te querrá, te cuida-retira un mechón de mi cara poniéndolo detrás de la oreja-y te apoya



Sonreí como una tonta y me ruboricé mientras él sacaba su mejor sonrisa me besaba la frente y se iba del entorno. Vaya día y solo ha comenzado pero enseguida me acordé que tenía que preparar la comida y me fui a casa.



Nada más entrar observé a CNU de pié en mitad del salón mirándome desconcertado, al igual que yo a él…bueno, ellos. Estaban todos, Baro, Sandeul, Gonchan, preparando la comida. Pestañeé y clavé la mirada en Jin en cuanto se acercó riendo y contento pero su cara cambió a serio en cuanto me vio.
Las cosas ya no son como antes, cada vez que me mira parece estar cabreado con migo. Me senté incomoda junto con ellos a comer, no duró mucho en salir de casa con todos los demás al trabajo. Las cosas pintan mal.
Cogí el móvil, necesitaba escuchar su voz-¿Podemos vernos?
-Salgo en media hora. ¿Vienes a buscarme?
-Sí, estaré esperándote
-Vale, nos vemos
-Espera-le interrumpí antes de que colgara-Gracias, Kai.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Capítulo 22


Ya se hizo de día y me levanté de la cama, Jin desayunaba en el salón viendo la tele.
-Buenos días-dije pero no hubo respuesta. Suspiré.
Cogí mi bol con leche y cereales, me senté en el sofá y observaba lo concentrado que estaba en la televisión, el mundo paralelo que desconecta a la gente de la vida real, o eso pensé hasta que escuché.
“Noticias de última hora. El cantante Kyuhuyn de la Boyband de Super Junior ayer por la noche se reunió con una chica, la cual parece ser a alguien que le debe de tener mucho aprecio, por lo que sabemos la chica es una de las ex integrantes de la Sm “
Mis únicas reacciones era mínimas.



¡Mierda!  Se proyecto una foto la cual los dos estábamos en el restaurante. Enseguida noté unos ojos presionándome, observando cada una de mis reacciones pero seguí comiendo tranquilamente.
-No me has dicho nada de que ayer estuvieras con él.
-No me has dicho de que ayer estuviste con Sunny
-Tuché-oigo cuando cierra la puerta.
-Buenos días, CNU
-Buenos días-dije acercándose para darme un beso en la mejilla.
Por favor que Jin coja ejemplo de dar los buenos días. De un salto se puso en pié y se fue con él al estudio. Otro día más sola en casa, dios no me extraña que me aburriese demasiado. Espero que alguien llame a la puerta y me entretenga, aunque sea la vecina.
Me duché tranquilamente con música y me relajé, salí de ella y me sequé cuidadosamente mi enorme melena pero alguien llamó a la puerta. Fui a ver quién era, abrí nada más saber quién era…no me importaba que me viera en ropa interior ya que ante mente me había visto.
-Joder-exclamó pero corrigió-digo, hola
-Hola, ¿qué pasa?
Desviaba la mirada para todos lados y eso me hacía reír por dentro-Me manda tu padre.
Mis risas se cortaron, me puse tensa y demasiado seria
-Tienes que ir a Sm
Giré sobre mis talones y me dirigí a vestirme, necesito ropa con estilo, si quiero impresionarle de nuevo y poder volver a entrar. Estábamos llegando pero me puse demasiado nerviosa, como si fuera una entrevista de trabajo, por el amor de ¡Dios! es tú padre. A diez metros de la puerta de su despacho me detuve, aterrada. Hace mucho que no le veo, desde que le dije que estaba embarazada y que por eso dejaba el trabajo.
-¿Qué pasa?-preguntó
Comencé a temblar, se podría decir que tenía pánico a su reacción. ¿Qué me dirá? ¿Cómo se comportará? Tenía ganas de salir huyendo, di media vuelta y caminé al ascensor. Me agarró del brazo y observó mis ojos llenos de miedo e inseguridad.



-Todo saldrá bien, sé que llevas mucho tiempo sin verle. Se lo pregunté y parecía preocupado.
¿Preocupado, desde cuándo? Me adentré en el inmenso despacho que me hacía resultar una persona enana en tanto espacio libre. Me senté enfrente de él.
-Buenas padre
Hizo una pequeña reverencia con la cabeza mientras Ryeowook se sentaba a mí lado-Me han comunicado que buscas trabajo
-Sí, estoy cansada de solo aparecer en las cámaras como secundaria y por ayudar. Busco alguno dado que me quiero mudar al centro de Seoul
-No veo de nuevo tus cualidades, esas que tenías se habrán perdido y no puedo pagar para que estés aquí. Quiero buscar a gente la cual pueda salir adelante con la empresa.
-Entiendo
-Ella era lo mejor que había en esta empresa-saltó Ryeo y le sonreí-no ha perdido sus cualidades.
-¿Estás en forma?
-Me pondré en ello
-¿Cómo está tú hijo?
-Mi hijo murió en un accidente. Papá nunca te ha interesado ni mi hijo, ni el padre ¿por qué ahora?
-¿Quién era el padre?
Tragué saliva, sabía que esto se podría feo-Kai
-¿Kai?-pausó y pensó-¿el de Exo?-asentí-¿sigues con él?
-No
-¿Soltera?
-No, estoy con un chico.
-Tus sobrinos te echan de menos, te los daré dentro de cuatro días. Me he enterado de que conoces a B1A4 y a ellos les gustan.
-Los conozco demasiado bien-suspiré por tener que encargarme de ellos, los dos enanos.
-¿Demasiado?-se interesó
-Salgo con uno de ellos, Jinyoung, padre.
-Mejor, más tiempo estarán con ellos.
¿Cómo pretende de que ellos se ocupen de los enanos?
-¿Ese anillo?
-Prometida
-¿Pretendes casarte con él?
Suspiré-no, ese es mi pensamiento
-¿Sabes que no te dejaría casarte con él de todas formas?
-Lo sé-dije cabizbaja
-No soporto que estés con otra persona de otra empresa
-Lo sé, pero solo estaremos juntos. Como novio, no casados.
No hubo ni más preguntas ni más respuestas, todo estaba en silencio-Disculpa la molestias-me levanté, hice una reverencia-no pretendía molestarte padre, pero el tiempo corre y necesito un trabajo. Y ahora, si me disculpa, me voy-di otra reverencia y caminé hacia la puerta.



-Estás contratada, vuelves a estar dentro-dijo y paré en seco-esta semana te pondrás en forma, la próxima te quiero ver ensayando para tu nueva canción y…., ya sabes cómo es todo el proceso.
-Muchas gracias por esta oportunidad, padre-hice una reverencia y abrí la puerta
-Bueno, Ryeo ¿dónde está Kyuhyun? Dijo que vendría-paré de nuevo en seco antes de cerrar la puerta.
-Padre, lo siento por que él no haya podido venir ahora. Tuvimos una pequeña persecución por la noche-observó desconcertado pensando que nos habríamos acostado-Solo fue que tuvimos que escapar de los paparazis, esperamos hasta las tres de la mañana para que dejaran de dar vueltas-mentí, no podía decirles que estábamos bailando e intentando calmar mis llantos.
-Espero que venga a los ensayos dentro de tres horas.
-Vendrá-prometí.
Salí prácticamente corriendo como nunca en su busca, debía de avisarle. Lamentable que no conteste al móvil ni al teléfono, a nada, está dormido y tengo que despertarle.
Grité en medio de la calle antes de salir corriendo al coche de Ryeowook.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Capítulo 21


Sentada en aquel lujoso restaurante mirando por la enorme ventana el panorama del exterior, esperando a no sé quién, no me acuerdo…solo pienso en mis cosas.
Fijé mi mirada perdida en el infinito apoyaba mi cabeza sobre mi mano y pensaba en: me va a costar mucho volver a la rutina de ser famosa de nuevo, que tengo que volver a hacer ejercicio porque he perdido mi forma por haber tenido a un hijo, que me parece demasiado pronto como para casarme…no puedo permitir que un joven como Jin deje su adolescencia, su vida por estar siempre junto a mí. Es demasiado joven, no ha conocido todavía lo que significa estar junto a una persona durante muchos años…yo no lo he vivido pero si he vivido el estar durante mucho tiempo con el hombre que quizás fue el equivocado. ¡Dios Kai, cuanto te echo de menos! Un mar de lágrimas quería salir.
El móvil comenzó a vibrar y antes de que sonara la melodía respondí.
-Yoboseyo
-Eres tan guapa cuando piensas con la mirada perdida.
-Pensaría que me estás espiando. ¿Es eso no?
-Estás muy guapa
-Por favor, ¿dónde estás?-busqué por todos lados en su busca
-Nunca te veras como te veo yo.
-Me estás dando miedo-noté como mi corazón se aceleraba y mis miedos aumentaban.
Giré la cabeza para mirar por la ventana, ahí estaba, pasmado enfrente de la ventana. Mojado, no se puede ser más tarado. Cuelgo y hago una señal para que entre. A medida que se acercaba más ganas tenía de gritarle, por los nervios que me hizo coger.



-¿Tus padres no te enseñaron a que esas cosas no se le deben hacer a una mujer cuando está sola? Se siente una prisionera bajo unos ojos. Nos ponemos nerviosas
-Lo siento, no pretendía que te sintieras así
Suspiré-¿ya cenaste?-asintió-bien, yo también.
-¿por qué sigues aquí entonces?  
-Solo estaba con mi copa de champagne, me apetecía estar aquí pensando un rato-pausé-sí, pensando-dije de nuevo sumida en mis pensamientos
-¿Qué pensabas?
-Que tengo que decirle a Jin que no puedo casarme con él, no puedo arruinarle la vida estando hasta que muera con la misma persona que puede ser la equivocada-di un sorbo, sorbo que acabé bebiéndome toda la copa entera mientras él se removía en la silla.
Indiqué al camarero que trajera otra con una simple señal, después de tanta charla de reflexiones comenzaron a venir paparazis justamente cuando el sujetaba mi mano por encima de la mesa.
-Que oportunos-dije sarcástica
-Larguémonos
Nos levantamos y salimos lo más rápido que pudimos entre la multitud de los reporteros, los odio, pero eso es lo que les da de comer. Entramos en mi lujoso coche, arranqué y huimos lo antes posible.
-Nos siguen-dije observando por el retrovisor.
-Va a ser una noche llena de ellos-suspiró
Le miré, agarré con más fuerza el volante apreté los labios-no si estoy yo al volante.
-¿Qué…?
Antes de que pudiera decir algo aceleré, llegando a los ciento veinte por hora esquivando todo tipo de vehículos, menos mal que por la noche no hay mucho tráfico.
-Frena-decía con voz de temor.
-Solo una vez  los hayamos perdido
Intentaron seguir a mí velocidad, pero al cabo de los diez kilómetros no pudieron seguir y bajaron la intensidad aunque seguían conduciendo por la misma dirección. Me adentré en uno de los desvíos, seguí por el, llegamos a un lugar que conocía de sobra…aquí me traía él.
Disminuí la velocidad hasta frenar casi en el mismo abismo, apagué las luces y el motor para que no nos encontraran. Nada más apagarlo y apoyar mi cabeza en el respaldo entre abrí los labios y comencé a derramar lágrimas y encima comenzó a sonar una de mis canciones preferidas que me bailaba Kai.



Kyu salió del compartimento del copiloto, rodeó por delante del coche hasta llegar a mi puerta y abrirla. Me obligó a salir estirando su mano para que yo la agarrara, me saca a la fuerza. No puedo ni siquiera mirarle, de la angustia que tenía comencé a cantar.
Me secó las lagrimas con su pulgar, sujetaba mi cabeza pero mi cuerpo se vino abajo, no me podía sostener de pié y caí al suelo, suerte que llevo vaqueros. La música paró, necesitaba que todas mis sensaciones salieran, comencé a cantar.
-Levanta-ordenó y me levantó con mi ayuda-nunca te había visto así ¿Qué pasa?
-Tengo tantas cosas en la cabeza que parece que me va a estallar. Quisiera estar por lo menos un día sin estar pensando en tantas cosas al mismo tiempo.
-Tengo una idea, pero te parecerá una locura…bueno la llevo queriendo hacer desde hace mucho tiempo.
Le miré extrañada y volvió a sonar la música, una lenta, con la cual él me agarró por sorpresa y sin esperármelo se estaba moviendo. Bailamos a la luz de la luna, parece romántico. Bueno lo era, su mirada me ponía nerviosa.
-Algún día de estos te prometo que lo haremos, la tal locura me tiene intrigada.
-Vale, pero durante unos tres días no quedes-advirtió.
-Prometido.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Capítulo 20

Relax, esa era lo que ahora quería. No se me ocurría otra cosa que caminar por la ciudad, tranquila, sin prisas disfrutando de la tranquilidad que podía respirar en el aire. Encontré una pequeña pastelería, la cual los dulces que tenían expuestos eran apetecibles...se notaba que estaban hechos con empeño, ganas y mucho amor. Sonreía viéndolos, cada uno de ellos, sonreí por uno el cual me entraron ganas de comer.


 Alcé la vista en cuanto vi que alguien se encontraba al otro lado del escaparate, no podía ser, Donghae. Le sonreí saludándole con la mano emocionada de verle. Él sonrió, le señale el dulce de Super Junior indicándole que tenía buena pinta con ganas de comérmelo.
 Volví a sonreír apartando mi pelo de la cara, el móvil sonó y lo cogí enseguida. Mientras hablaba no le apartaba la vista a Donghae.
-Yeoboseyo?
-¿Cómo estas? Perdida. Hace mucho que no hablamos
-Estoy bien, la verdad es que hacía mucho tiempo...lo siento por no haberte llamado pero he estado ocupada.
-Pues ya que estoy cerca de Seoul podríamos vernos algún día
 -Sí-contesté observando lo que hacía Donghae.


 Me quedé fascinada al leerle los labios. Se fue avergonzado por lo que dijo, parecía que se le había escapado sin querer.


 -¿Te puedo llamar en otro momento? Que me acaba de surgir una cosa que debo hablar a ver si entendí bien lo que me acaban de decir.
-Claro-colgó

Entré dentro de la pastelería, era grande y muy bonita, tenía una zona en la cual te podías sentar para tomar un café. Me senté y vino con un café y el dulce que tanto quería comerme. Ahora me daba pena comérmelo de lo bonito que está.

-¿Cómo sabes lo que me gusta?
-Simplemente me fijo, sé lo que te gusta y lo que no.
-Gracias de todas formas-me corté, quería preguntarle exactamente lo que había dicho, si lo entendí bien.
-¿De dónde vienes?-preguntó despertándome de mis pensamientos.
-De casa Ryeowook
-Ah
-¿Qué dijiste antes cuando hablaba por teléfono?
-Nada, nada
-No me mientas, te leí los labios. Solo quiero escucharlo
Suspiró bajó la vista para no verle y lo dijo seguido de una sonrisa.
Sonreí inconscientemente-hacía mucho que no escuchaba eso.

Entonces fue cuando me dí cuenta de que Jin no me lo ha dicho desde que me prometí con él. Es penoso. Me entristeció, últimamente no me hace caso por el caso que tiene que estar trabajando.
-No deberías de dejar de escucharlo.
-Yo también te quiero Donghae-dije levantándome de la silla para abrazarle.
-Me alegra saberlo-noté una sonrisa.
-¿Terminaste de trabajar?-asintió-vamos, no quiero estar encerrada en casa.
-Se me ocurre un sitio al cual ir. Mi preferido.

A los cinco minutos caminábamos a su escondite, atravesando la ciudad ¿cogidos de la mano? Esto es raro , pero realmente es como si fuera el hermano que nunca tuve. Todos eran como hermanos, menos Siwon, que es como mi padre.
En quince minutos llegamos era como un pequeño embarcadero, no me extraña que sea su preferido es bonito y escondido de la multitud de Corea. No tardé en entretenernos en sacarnos fotos uno al otro, con la cámara que nunca me quitaba de encima, la llevaba para todos lados.






jueves, 30 de agosto de 2012

Historia de infancia


Viví durante aproximadamente unos 10 años junto con mis padres, me encantaba bailar y cantar con lo que continuamente me grababan y lo subían a internet. Me volví famosa por la red de las coreografías impresionantes. Mi padre maltrataba a mí y mi madre, únicamente quería el dinero que ganaba yo por internet. Muchas veces pasaba los días a base de ensayos y palizas. Doloroso.
Un gran día un hombre muy elegante con vestido y guardaespaldas nos encontraron a mí madre y a mí en la calle comprando la comida para casa. Tuvo una larga y tendida conversación con ella, no pensaba ni de lo más mínimo que estaban hablando, jugaba con uno de los guardaespaldas. A penas en veinte minutos mi madre corrió a abrazarme en lágrimas. En ese momento me enteré que tenía que irme con esos hombres lejos de aquí.
-No lo hago para alejarte de mí, lo hago para alejarte de él
-¿y cuándo te veré?
-No lo sé. Te irás lejos de aquí y no importa lo lejos que estés, siempre te tendré en mi corazón
-Y tú estarás en el mío, mama
Mi inocencia de niña estaba emocionada por todas esas horas en la que estuve en un avión, nunca había subido en uno. La inocencia se desvaneció en cuando mi cabeza pensó en que nunca más volvería a ver a mis padres, me cuidaba aquel hombre que vino a hablar con mi madre.
Durante dos años estuve practicando baile, guitarra, piano y canto. Tenía mucho tiempo libre, no tenía estudios. A los doce años por fin podía estar practicando a donde siempre me llevaba mi supuesto padre, la SM Entertaiment . Mi padre era el jefe de esta empresa de famosos adolescentes. Cuatro meses sola, sin amigos, sin relaciones…solo ensayos a por doquier. El día en el que conocí a Kyuhyun fui la niña más feliz del mundo por tener al fin un amigo, hasta que por fin tuve más, el equipo entero de Super Junior.
Mis años sola sin mi madre fueron duros, y lo siguen siendo. No sé donde está, no sé nada de ella, si me ve por la tele, por internet, si no se acuerda de mí….no sé absolutamente nada…nada.                          

Capítulo 19


No di importancia a que me haya visto CNU, puse la música de ellos y me puse a bailar y cantar mientras recogía la habitación. Una vez acabada la canción seguí cantando únicamente diciendo “Churu-chu, chu-chu-chu, chu-churu” me entretuve. Uno de mis entretenimiento cuando no tengo música. Miré el reloj.
Es algo temprano pero quiero salir, me vestí con pantalones, tenis y blusa. Sencilla.
-Me voy oppa-dije cogiendo mi bolso
Se levantó literalmente corriendo-adiós-me beso y abrió la puerta-no tardes. Siento que nos haya descubierto-medio rió
Le sonreí-adiós CNU, nos vemos en el aeropuerto.
Alzó la mano despidiéndose e hice el mismo gesto, salí por la puerta volviendo a besar a Jin.



Pasé por la cafetería de Leeteuk, compré café, lo salude y con las mismas me fui. Tenía que llegar a tiempo a la casa, no le gusta que la gente se retrase. Por el camino iba tomando el café que me había preparado exclusivamente Lee  que estaba buenísimo y contemplaba la ciudad, como la gente corría para llegar a tiempo al trabajo, comen y las familias felices.



-Pasa-dijo abriendo paso para que entrara dentro de la casa
-Gracias. Bueno ¿qué es eso que querías hablar?
Me ofreció asiento y bebida antes de comenzar a hablar.
-Bueno…llevo mucho tiempo  sin ninguna chica-dijo cortado por la vergüenza.
-¿Qué quieres? ¿Consejo para ligar?
Asintió tímido
-No puedo darte consejos para ligar. No sé ni cómo hacerlo yo, únicamente te puedo decir un par de cosas para que lo tengas en cuenta. Aunque una chica te parezca atractiva tanto como por fuera como por dentro muchas llevan secretos que nunca cuentan por miedo a que huyan. No te compliques, seguro que alguna te quiere. No creo que lo digas por falta de sexo
Negó rápidamente-te equivocas, solo es falta de amor…de ver a esa mujer todas las mañanas a mi lado.
No tuve palabras, no podía hacer nada al respecto.
-Cada vez que te veo me dan ganas de ser feliz como tu prometido, es tan feliz contigo. Termina por darme envidia. Levantarse junto a una mujer perfecta de personalidad y físico.
Hice una sonrisa forzada-
-Gracias por el elogio pero…no soy perfecta de físico.
-Claro que lo eres, piernas, cara, piel…
-Te equivocas-interrumpí- tengo un pasado oscuro el cual me afectó físicamente
Se extraño frunciendo el seño y negó cerrando los ojos, pensaría que estaba loca.
-Por favor hazme caso-negó y me desesperé-por favor te lo mostraré, pero… ¿has visto a alguna chica en ropa interior?
-Claro
-Ryeowook no te asustes, no salgas huyendo por lo que veas y por lo que cuente o llegue a decir-suspiré y comencé a quitarme los tenis seguido de mi camisa.
-¿Estás loca?-dijo tapándose los ojos
-Solo así me harás caso
Terminé de desvestirme únicamente quedándome en paños menores. El seguía con los ojos tapados. Le agarré de las manos quitándoselas lentamente de la cara, haciendo que observara mi físico. Su rostro cambio, no entendí en qué estaría pensando.
-¿Quién hizo esta crueldad? Madre mía-se le quebró la voz y sus ojos se inundaron.
-Esta es mi imperfección la cual siempre cargaré con migo. Los recuerdos son dolorosos.
Una lágrima cayó, la sequé de inmediato junto con una caricia en la mejilla.
-No, no… ¿cómo? ¿Por qué?-dijo entre sollozos
Le abracé sentada a su lado, una vez que se calmó y se tranquilizó me vestí.
-Una pregunta ¿qué hay escrito en tu muslo? Al quedarme anonadado por esa bestialidad no pude leer.
-Es un tatuaje, realmente no pone nada. Solo es como si fuera una pulsera en lo alto del muslo el cual se ve si estoy en bragas.
-No des rodeos ¿qué pone?
Negué con la cabeza y suspiré-son vuestros nombres, Eunhyuk, Kyuhyun, Leeteuk, Donghae, Sungmin, Heechul, Shindong, Yesung y el tuyo
-¿por qué?-dijo sonriente y fascinado.
-Porque ustedes sois mi familia.
Me abrazó de inmediato-no me extraña que buscaras otra familia.

Capítulo 18

Estar con los chicos y pasar el rato ayudando y bailando me canso mucho. Nunca vi a Minho estar de esa manera, le afecto demasiado la muerte de Yooseung. Nada más entrar por la puerta me desaté la coleta y me tumbe escuchando las canciones que me habían dedicado SHINee. Que hermosa canción, me quieren tanto pero no pensaba de esa manera. Realmente es que las canciones tienen que ser así. Escuche abrirse la puerta y enseguida su voz.
-¿Qué tal el día?
-Cansado¿el tuyo?
-Lo mismo. Que calor hace-dijo quitándose la camisa.
Tenía razón demasiado calor. Mi ropa era corta, tacones, pantalones cortos y ceñidos, una blusa larga de asillas y aun así tenía calor.
Su gran cuerpo y peso encima de mi me despertó de mis pensamientos. Me abrazo e hice lo mismo. Beso mi canalillo y sonreí. Enterré los dedos en su pelo y me beso mientras mis piernas se agarraban de su cintura. Mi mano recorrió su pecho desnudo.
-Te alegras de verme o tienes una pistola de juguete en el bolsillo-le dije sonriente en sus labios.
Se separa un poco y enseguida saca su mano del bolsillo simulando una pistola con los dedos. Reí y me calló con un beso.




Perdió el equilibrio y cayó al suelo de espaldas, al estar agazapada a su cadera también caí.
-¿Estás bien?-pregunté por su expresión de la cara.
-Si-contesto en un quejido.
Apoyada en mis rodillas cada una al lado de su cadera soportaba todo mi peso.
-Eres bobo...pero me excitas tanto...
Besos, besos y más besos no es lo suficiente para que su erección clavada en mi vientre le satisfaciera. Mis besos pasaron al cuello, pecho, abdomen y oblicuos. El pelo entero cayó cubriendo mi rostro por ambos lados. Nada más desabrocharle el botón del pantalón escuché abrirse la puerta.
Me quedé paralizada por completo, que vergüenza me entro en el segundo, que ganas de que me tragara la tierra en ese momento justamente cuando estábamos apunto...
-Lo siento, lo siento mucho, ya me voy-escuché la voz de CNU
Enseguida me levanté sin apartar mi pelo de la cara para que no viera como estaban mis mejillas de coloradas y me fui corriendo como alma que lleva el viento a la habitación.
-Veo que te lo ibas a montar a lo grande.
-Sí pero tu llegada la fastidio-dijo Jinyoung con ironía
-Veo que te alegras de verme- rió
Pude notar a kilómetro como Jin estaba avergonzado, escuché como se sentó rápido en el sillón y se tapo con un cojín

jueves, 23 de agosto de 2012

Capítulo 17


Intentaba por todos lados interpretar la historia de la opera, no sabía mucho que hacían. Este rollo de las historias cantadas no se me da muy bien averiguar lo que cuentan. Miraba de lado a Jinyoung, me ruborizaba cada vez que pensaba en lo que me había dicho en el ascensor. Y ese traje que le hacía más atractivo.
-¿Te aburre?
-No me entero de lo que va. Por eso me aburre. Admito que no me apasiona la opera.
Asiente-yo también.
Era la hora, media hora de descanso, salimos de aquellos asientos que me incomodaban y no podía estarme quieta ni un segundo buscando la postura perfecta. No era por nada pero me dolía el culo, los asientos eran malísimos o eso me parecía.
-Quisiera irme, estoy incomoda con este traje
Sonrió y se acercó a mi oreja-yo te lo quitaría sin ningún problema-susurró
Baje la vista para que no se notaran mis ojos brillar por el comentario, la verdad es que le tenía ganas, hacía mucho que no había mantenido relación ninguna-no puedes, estamos en público
Se sorprendió por el comentario-vámonos
 -No puedes abandonar la opera. ¿Qué dirán las personas del compromiso al venir?
-Tranquila, me vieron entrar, con eso tienen suficiente. Les diré que estuvo muy bien, y si me preguntan del final les diré que me tuve que ir por un asunto muy importante-acentuó las últimas palabras poniendo su mano en mi cintura acercándome más a él.
-Este asunto es demasiado importante como para dejarlo para más tarde-susurré
-Ahora mismo me escondería contigo detrás de aquel enorme árbol y te haría millones de cosas que ahora se pasan por mi cabeza.
Me sobresalte dando un pequeño gritillo, nunca lo había visto así tan…tan sensual, tan provocativo. Me puso la piel de gallina, intentaba controlarme y lo conseguí. Me cogió de la mano y salimos casi prácticamente a paso rápido lo antes posible. Conducía nuestro chofer de la noche, lo bueno es que parecía una limusina y había un cristal insonoro por medio.
-¿Cómo me vas a decir esas cosas?
-¿A caso no puedo?
-Claro que puedes, pero no en sitios públicos que podría meterte en el baño. Sabes lo mucho que me atraes.
-Lo sé-dijo mordiéndose el labio.
Inconscientemente yo también lo hice mis entrañas lo pedían a gritos. Me apetecía demasiado besarle como nunca, como si no hubiera un mañana pero me resistía.
-No sabes las ganas que tengo de entrar en el hotel.
-No sabes nada-dice, se me ocurrían locuras para provocarle.
Quería hacer una locura, no tanta. Le veía tan deseoso que quería provocarle, mi vestido era corto…para hacerle más sufrir le cogí la mano, la acariciaba para disimular pero la pegué a mi muslo asiendo que subiera mi traje a un más. Su respiración aumentaba. Levanté mi pié apoyándolo encima de su regazo.
-Cuando me quites los zapatos acuérdate de quitarme el anillo del pié-señalé.
-¿De dónde lo sacaste?
-Es de Yooseun, como no me servía en las manos me sirvió para el dedo del pié y ahí está.
-Te hace tan…sexy, y provocadora -sonrió mirándolo con ansias de quitármelo
Medio reí. Enseguida bajé el pié no pude resistirme en besarle, era demasiado atractivo y la situación se estaba poniendo cada vez más interesante. Enseguida llegamos a… ¿un hotel?
-Pensaba que nos íbamos a casa
-No. Necesitamos una pequeña distracción.
Nada más entrar había un hermosa entrada con grandes lámparas que cubrían el techo. Demasiado bonito para ser de verdad. Me fije en la placa del hotel, ¡vaya, cinco estrellas! No le veo lógica a tantos ascensores pienso mientras Jin habla con el recepcionista. Hablan demasiado para solo coger una llave pienso mirando un gran cuadro. Noto unas manos abrazar mis caderas. Me asusto
-Ya podemos subir-dijo en mi odio mirando el cuadro
-No esperemos mucho que la situación se enfría
Sonrió y nos dirigimos al ascensor, por lo visto estaba en la última planta y nos quedaba rato. La tensión nos supero nada más superar la segunda planta, nos besamos desaforadamente, quedándome sin aliento, no podía más. Me acorraló entra las paredes del ascensor, dejándome inmóvil. Apretó uno de los botones del ascensor, enseguida se paró-¡Que has hecho!-grité
Me besaba, no paraba de darme besos-disfrutar, hacer locuras-parecía como si me leyera el pensamiento
-No sabes en que lio te has metido. Te echarán los del hotel
-No. Se los había dicho y aceptaron mi petición
-¿Les dijiste que íbamos a estar haciendo locuras aquí?
Rió-no, les dije que apagaran las cámaras porque íbamos a estar hablando porque estábamos cabreados
Le besé, este hombre siempre tiene cada cosa que me impresiona. Cada beso nos llevaba a más, le desabroché la camisa terminé por quitársela, miraba continuamente las cámaras -¿Realmente crees que las apagaron? Yo no puedo hacer esto con eso ahí observándome.
-Estoy seguro de que las apagaron, ¿te sentirás mejor si la tapo?-no tardé en asentir
Lo tapo, con una de sus pegatinas que siempre lleva encima para dárselas a las fans cuando no llevan ni bolígrafos, ni cámaras. Verle sin camisa complicándose la vida para subir a tapar la cámara es lo mejor que podía haber visto, sin darme cuenta mi boca estaba semi-abierta y una ceja alzada.
Me cogió por sorpresa en cuanto bajó, me volvió a empotrar contra el ascensor, estaba frío. La desesperación le llevo a que mis piernas se enroscaran en sus caderas y lo hiciéramos de pié. Llegamos a la habitación agitados de la adrenalina de que nos descubrieran los reporteros saliendo del ascensor y todo desaliñados acabante de hacer el amor en el ascensor.  
Realmente no entramos por la puerta y nos dormimos, sino nos pusimos de cariñosos en la cama el uno con el otro.