Gritos y sollozos por la gran pérdida de…de…-ni
siquiera lo puedo decir- mi hijo, sin tener fuerzas ni siquiera para
levantarme, incluso sin ganas de vivir. Mi vida se había ido. Me fui del Sur
para irme sola, al Norte, donde nació mi hijo. Recoger todas sus cosas,
recordarlo aunque llorase.
Un mes entero me la pasé encerrada en mi propia casa,
pedía comida a domicilio. No sabía qué hacer con mi vida, el mundo entero se me
vino encima solo por ese único instante en el qué él corrió detrás de la pelota.
Muchas noches ahogaba el dolor en alcohol, pero acababa demasiado mal y pasaba
más noches en el baño que en la cama.
Escuché el sonido de la puerta, negué por el hecho de
que estaba bajo los efectos del alcohol y las nauseas volvieron. Vi unos pies
en la puerta. Lentamente los miraba hasta llegar a su rostro que negaba
continuamente al ver mi estado.
-¿Cómo conseguiste encontrarme?
-Te conozco, incluso más que tú prometido.
Volví a devolver-por favor, lárgate, no quiero que me
veas así
Al parecer obedeció y se fue del cuarto baño, al
momento los pasos volvieron. Me puso una toalla con hielo en la cabeza.
-No hagas esto. Me preocupé mucho por ti estos últimos
meses desde que sucedió
-Solo trato de quitarme el dolor aunque sea por unos
instantes
-Vamos. Parece que te hizo ya efecto el hielo-con
delicadeza me levantó y me llevo a la cama-ponte el pijama-me ordenó
Yo negué -no tengo fuerzas
-Lo siento por esto-dijo y comenzó a desvestirme
intentando no mirar
Después de seis minutos consiguió ponérmelo, me reía
por dentro del panorama pero como no podía ni siquiera ni hacer un gesto ni
resistirme a que me quitara la ropa para cambiarlo por el pijama. Me cambio la
toalla, se quito los zapatos y la americana.
Acto seguido se metió en la cama, echado
a mi lado vigilando que no volviera a beber y cuidándome.
-Te agradezco mucho lo que estás haciendo Kyunhyun
-No hay de qué. Pero por favor, no vuelvas a hacer
esto. Estaba subiéndome por las puertas intentando averiguar dónde estabas. Fui
a todos los sitios donde estarías.
-¿cómo conseguiste la llave?
-Acuérdate cuando me tuve que quedar aquí un tiempo, me
diste una copia
No me acordaba de esa parte de mi vida. Los días
siguientes cada día mejoré, ya casi ni me acordaba, estar con él me alegraba el
día. ¿Cómo estará Jin? Desde que murió Yooseun no sé nada de él.
-Tienes que volver a Seoul, te necesitamos. Además
quiero que estés cerca de mí, no quiero que estés sola y vuelvas a recaer-sonreí
por su gran sonrisa de felicidad.
Por fin otra vez de nuevo en Seoul, realmente lo echaba
de menos. Cogimos un taxi que me llevara a su casa, dejé las maletas y cogió
las llaves de su coche. Salimos a dar una gran vuelta. Con esto, nuestras risas
y la radio me hicieron olvidar por completo la perdida.
Encendí mi móvil, miles
de llamadas y mensajes.
-Hola oppa
-Por favor-dijo por lo que parecía llorando- ¿dónde
estás metida? Te he buscado por todos lados, incluso se lo dije a la policía,
ya pensaba lo peor. Te tengo que ver, no puedo más
-Tranquilo, estoy llegando a tú casa. Estoy en el río
Han
-Por favor. Quédate ahí, voy a por ti que no estoy en
casa-colgó
-Aparca por aquí, él viene en mi busca.



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