-¿Jinyoung me ayudas con las maletas?-no hubo
respuesta-Jin
Al segundo apareció y me ayudo, las entró todas a la
casa dejándolas en la entrada. No sé lo qué pretenderá ahora pero la idea de vérmelo
sin camisa me vuelve loca-¿Decidiste qué íbamos a hacer?
Asintió-Sí. Lo primero siéntate-obedecí y nos sentamos
en el parqué-esta tarde tengo qué ir a una actuación quiero qué vayas con migo,
no quisiera aburrirme porque no me gustan las operas ¿te gustan las operas?-negué
avergonzada-mejor. Me he dado cuenta de qué prácticamente no tenemos fotos de
nosotros juntos, me gustaría qué nos sacáramos unas cuantas, y si nos da tiempo…compré
fruta.
Enseguida pille el concepto de la fruta, no pude evitar
reírme. Fotos por allí, fotos por allá, no paramos…pero no se le ocurrió otra
cosa qué sacar helado, lo peor qué pudo haber hecho.

“-Déjame coger un poco qué hace calor y
quiero algo fresquito-le pedí
Me ofreció la cuchara y la tarrina, estaba buenísimo el
helado…parece qué es de marca de las caras, yo sin embargo me da igual cual
comprar. Pero nunca he conseguido una como esta. No paro de coger helado, me lo
quita de las manos.
-No te la gaste-bromeo
-Pero nunca había probado un helado igual-hice pucheros
Rió-espera por lo menos a qué coma yo algo ¿no?
No me pude resistir a su encanto, me acerqué ágatas y
le besé. Sabía a coco. No se lo creía, su cara de fascinación era un poema,
soltó el helado, clavó la cuchara en él y me besó. Apasionado, besos
desesperados qué me empujó y terminamos acostados en el suelo. Estiré mi brazo
y empujé la tarrina de helado para terminar de alcanzarla, cogí un poco con la
cuchara, no me explico como lo hice pero pude. Le separo de mí y me meto la
cuchara en la boca.
-¿Prefieres el helado antes qué a mí?
-Sí-bromeé mientras reía.
Se quitó de encima, cogió la tarrina, me quitó la
cuchara-¿Ahora puedes comer sin la cuchara?
No estaba muy segura, cogí la tarrina. Busqué la manera
de comerla directamente con la boca pero por la forma de la tarrina no podría,
metí un dedo saqué helado y me lo metí en la boca. Alcé una ceja.
Su cara era inexplicable, era entre fascinado, qué pesara
que soy idiota y el deseo que me tenía. Le ofrecí la tarrina y le quité la
cuchara de las manos. Hizo lo mismo, por lo visto no tenía ganas de comérselo si
no de qué yo me lo comiera.
-Estoy viendo como cae una gota de helado. Pero estoy
esperando a qué baje un pelín más para poder besarte el cuello.
Reí a carcajadas, tanto qué me tumbé en el suelo. No
sabía el motivo, me calmé-ven-le dije.
Se acercó asustado, ¿por qué? No lo sé. Será porque me
reí de lo qué dijo. Seguro qué es eso.
Le di un beso-no esperes a qué baje para buscar motivo
para hacerlo, hazlo-le susurré al oído. Miró sorprendido.
Besaba el rastro qué había dejado la gota de helado
mientras miré la hora del reloj de la pared. Llegaríamos tarde a la opera si no
comenzamos a prepararnos. Le aparté de encima, dejándole con las ganas de qué llegara
al cuello-tenemos qué ir preparándonos. Me tengo que ir a duchar, sino no
llegamos a la opera.
Me arreglé con un buen vestido elegante con bastante
escote, tacones no muy altos y un recogido. Salimos por la puerta y bajamos en
ascensor.
-Tengo ganas de quitarte el vestido-me susurró en el oído
antes de qué se abrieran las puertas. ”

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