-Piénsatelo bien, muy bien-dice Nayi a través del
auricular del móvil
-Tengo qué hablar con Kai, preguntarle
-¿Le preguntas a tú ex? Eres lo suficiente mayor para
pensar solita. Eres tú la qué seguirá con esa vida si la deseas de nuevo y…
-Aunque sea mi ex es el mejor consejero de
siempre-interrumpí ante su alegato-aunque las cosas entre nosotros no haya
seguido igual, en mi interior lo sigo queriendo al igual que él a mí y por eso
nos damos consejos en los problemas qué tenemos y tengamos.
-Lo siento si te sentó mal
Suspiré-te dejo tengo cosas pendientes-colgué. Pegué mi
espalda por completo al sofá, como si mi cuerpo fuera un peso muerto, me puse
mi cantante favorito para las ocasiones en las qué hace falta pensar y miraba
por el ventanal.
Me sobresalté al notar unas manos rodeándome de
espaldas, me tranquilicé enseguida al notar quien era. Seguía mirando por la
ventana, no apartaba los ojos ni siquiera para mirarle.
Me quita un auricular-Sigues dándole vueltas- susurró y
asentí-no siempre tienes qué pensar en los demás, también piensa en ti.
Me giré, le miré a los ojos y noté qué los tenía
vidriosos. Se preocupa demasiado por mí. Le abracé, le di un ligero beso en los
labios y me preparé para salir a dar con Kai. Era hora de qué nos viéramos sin
ser por obligación en darnos a Yooseun.
Una tarde agradable, sentados los dos en un banco
mientras Yooseun jugaba en el pequeño parque.
-No sé qué hacer, ¿qué harías?
-Volvería. Te conozco y sé qué ese era tú sitio, la SM
Entertainment. Eres completamente diferente desde qué lo dejaste, esa era una
de las cosas por las qué quería qué terminara lo nuestro. Yo me enamoré de esa
chica qué estaba constantemente entrenando las actuaciones, qué no paraba para
hacer feliz a millones de personas- sonríe
Su sonrisa es contagiosa desde siempre, se le ilumina
la cara. Enseguida su mirada hace qué me ruborice y aparto la vista mirando a
Yooseun. A escondidas sin qué se diera cuenta le vuelvo a mirar, parecía qué volvía
a estar enamorada de él, pero no es cierto. Siempre me ha gustado, siempre
queda algo sobre todo porque juntos compartimos un niño lo qué hace qué estemos
pegados aunque hayamos cortado.
Se acerca Yooseun y lo coge en brazos, lo siento en mi
regazo. Estira los brazos como queriendo tocarle la cara a Kai, lo consigue
dado qué él se acerca. Nos reímos, sonreímos y pasamos unos buenos ratos juntos.
Es hora de irse, delante de nosotros caminaba Yooseun jugando con la pelota y
nosotros sin querer nos agarramos de la mano, por lo menos parecíamos una
familia.
Me paré y le miro, él hace lo mismo-Volveré al trabajo de
antes, realmente lo echo de menos.
Me sonríe y me abraza. Mi subconsciente me repetía
continuamente qué abriera los ojos y le obedecí. Miré como Yooseun que corría detrás
de la pelota, la cual se dirigía a la carretera, enseguida dejé de abrazarle y salí corriendo con todas mis ganas para
pararle.
La pelota corrió varios metros más, salvándose de los
coches.


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