martes, 3 de julio de 2012

Capítulo 10


Llevo un mes y medio sin ver en persona a Jinyoung pero sí que hablaba con él por medio de videocámara, aunque nuestras conversaciones eran muy cortas. Un día antes de que volviera a Sur Corea hablé esa noche con él.



Justamente esa mañana cuando llegué él tenía una conferencia, más bien era una firma de discos pero soy una buena novia y le acompañe.
Me cogió de la mano y me dirigió a una silla entre toda la multitud- quiero que te quedes aquí, así te tengo a la vista…y te puedo ver. Te he echado de menos, mucho-me dio un beso y se largó.
La verdad es que le eché de menos aparte de que tenía unas ganas enormes de volver a ver a Yooseun. Seguía esperando, y la espera hizo que me fijara en todo por el aburrimiento. Él me miraba y esa sonrisa me mataba.
No me aguante y quería hacer la gracia, en cuanto me volvió a mirar moví los pechos para provocarle, cosa que hice bastante bien al ver su cara al verme así.



Me reí bastante, tanto que me descojoné sin parar. Mis labios se movían sin pronunciar palabra “estas tardando” eso le hizo pensar mal y poner cara de pillo. 



Me reí aun más y no podía parar, incluso cuando ya habían terminado y se puso delante de mi seguía riéndome.
-No te rías-me dijo
Me levanté rodeando su cuello con mis brazos y le susurré -me hizo gracia la cara que pusiste
Me besó el cuello-ya verás la que te caerá.
Como él había dicho ayer, me llevo a un restaurante…una buena comida, buenísima; tanto que nos llevamos comida y nos llevamos el postre a casa. Unas tartaletas de fresa y nata. Las guardamos nada más entrar por la puerta y volvimos a salir por la puerta.
Nos fuimos de paseo pero su empeño era que me pusiera un pañuelo en los ojos para no ver a donde nos dirigíamos. Del aburrimiento de no ver nada comencé a hablarle.
-¿me vas a decir a dónde me llevas?
-No, es una sorpresa. Lo encontré cuando me sentía solo
Le puse la mano en su muslo y viré la cabeza a donde se encontraba-yo también me sentía sola, a pesar de que cuidaba de él y estaba con migo
-¿Dormía contigo?-su voz la encontré como un poco incomodo
-No, tranquilo-acaricié su cabello-Yo dormía en el sofá, salvo una vez. Que él se dejo dormir en el sofá después de uno de los brotes que les dio y aproveché y dormí en la cama ya que me dolía todos los músculos al no estar habituada al sillón
-Solo espero que tú mejor amigo esté bien, tú también y te guste este sitio-noté como paró el coche, abrió la puerta.
Abrí la puerta y él me sacó, guiándome. Me quitó el pañuelo, aquellas vistas eran hermosas. Totalmente hermosas, me abrazó por la espalda-¿a que es bello?-asentí-pues es tan hermosa como tú.
Al cabo de las horas llegamos de nuevo a casa, nos sentamos en el sillón a comer las tartaletas, comenzamos a comerlas sonrientes de lo bueno que estaba y porque nos estábamos manchando de toda la cantidad de mermelada de fresa y nata.
Señalaba como que tenía una mancha en la comisura-tienes…un poco…espera-se acercó a mí, primero me lo quitó con el dedo…pero terminó quitándomelo con un beso

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