-Yeoboseyo?
-¿Cómo estas? Perdida. Hace mucho que no hablamos
-Estoy bien, la verdad es que hacía mucho tiempo...lo siento por no haberte llamado pero he estado ocupada.
-Pues ya que estoy cerca de Seoul podríamos vernos algún día
-Claro-colgó
Entré dentro de la pastelería, era grande y muy bonita, tenía una zona en la cual te podías sentar para tomar un café. Me senté y vino con un café y el dulce que tanto quería comerme. Ahora me daba pena comérmelo de lo bonito que está.
-¿Cómo sabes lo que me gusta?
-Simplemente me fijo, sé lo que te gusta y lo que no.
-Gracias de todas formas-me corté, quería preguntarle exactamente lo que había dicho, si lo entendí bien.
-¿De dónde vienes?-preguntó despertándome de mis pensamientos.
-De casa Ryeowook
-Ah
-¿Qué dijiste antes cuando hablaba por teléfono?
-Nada, nada
-No me mientas, te leí los labios. Solo quiero escucharlo
Suspiró bajó la vista para no verle y lo dijo seguido de una sonrisa.Sonreí inconscientemente-hacía mucho que no escuchaba eso.
Entonces fue cuando me dí cuenta de que Jin no me lo ha dicho desde que me prometí con él. Es penoso. Me entristeció, últimamente no me hace caso por el caso que tiene que estar trabajando.
-No deberías de dejar de escucharlo.
-Yo también te quiero Donghae-dije levantándome de la silla para abrazarle.
-Me alegra saberlo-noté una sonrisa.
-¿Terminaste de trabajar?-asintió-vamos, no quiero estar encerrada en casa.
-Se me ocurre un sitio al cual ir. Mi preferido.
A los cinco minutos caminábamos a su escondite, atravesando la ciudad ¿cogidos de la mano? Esto es raro , pero realmente es como si fuera el hermano que nunca tuve. Todos eran como hermanos, menos Siwon, que es como mi padre.
En quince minutos llegamos era como un pequeño embarcadero, no me extraña que sea su preferido es bonito y escondido de la multitud de Corea. No tardé en entretenernos en sacarnos fotos uno al otro, con la cámara que nunca me quitaba de encima, la llevaba para todos lados.





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