lunes, 15 de octubre de 2012

Capítulo 25


Mi paciencia había alcanzado la cumbre, sin pensarlo y agarrando fuerte el volante saqué toda mi valentía y salí del coche mosqueada.
Nada más entrar en el estudio me los encontré riéndose a pura carcajada, les había cortado el rollo al verme.
-Jin, quiero hablar-dije relajada
-Ahora no. Estoy trabajando-parecía menos preciarme
Claro riéndote estás trabajando, pensó mi subconsciente. Mi rabia salía a flote pero me callé mordiéndome el labio para largarme lo antes posible del estudio. Me metí en el coche, no lo aguanto más, dije prácticamente gritando en mi cabeza y demostrando mi rabia revolviéndome el pelo.



Me apetecía que me dieran consejos, cierta persona lo hará muy bien. Me dirigí al cementerio a visitar a mi querido hijo, el mejor consejero. Sentada a los pies de la lápida posé una flor de su color preferido.
-Si estuvieras aquí me ayudarías a elegir…nunca te llego a gustar tu padrastro será por eso que me mandabas señales de que no era buena persona-decía para no obtener respuesta alguna pero por alguna razón esto me hacía reflexionar- ¿tú padre vino a verte? Claro que sí- observé unas flores las cuales no me sonaban de haberlas comprado-es un buen padre, pena que no hayamos hecho la familia de verdad. Te encantaba estar con él, aunque apreciabas más al tío Minho…-dije y provoqué  un silencio muy largo.
Gente se acercaba y yo me tapé con la capucha, no quería que nadie me viera. Cabizbaja escuchaba todas las voces y cada cosa que decían, probablemente hayan tres hombres y cuatro mujeres. A los diez minutos se quedó únicamente un joven…parecía tener premios. Sí, lo son. Me levanté del suelo y metí las manos en cada bolsillo del pantalón, me quedé observando por unos últimos minutos la lápida mientras escuchaba al joven hablando con el que parecía ser su padre fallecido.
-Papa, hemos ganado los chicos y yo mucho premios pero vengo con una noticia nueva-hizo una pausa muy larga, quizás estaría buscando las palabras-creo que me he enamorado.
Tenía ganas de reírme, el amor no existe… eso pienso después de que Jin  comenzara a cambiar de carácter. Me supongo que no debo pensar así.
-Asegúrate de estarlo-dije en voz alta con la mirada fija en mi hijo- no le hagas daño, no estropees la relación. Si ya no la quieres simplemente díselo, pero sobre todo, escúchala.
Con los ojos llorosos giré la cabeza, un joven con los pelos perfectos de peluquería y con todos los premios a su alrededor que me sonaban de haberlos visto en alguna parte.
-¿Donghae?-dije dudosa
Asintió-sabía que eras tú, tu forma de descansar sobre un pie es inconfundible. Pensaba que no me escucharías, es de mala educación-Sus ojos rojos de haber llorado lo expresaba todo.



Lo único que mi mente y mi cuerpo pedía era un simple abrazo eterno.

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