lunes, 10 de septiembre de 2012

Capítulo 21


Sentada en aquel lujoso restaurante mirando por la enorme ventana el panorama del exterior, esperando a no sé quién, no me acuerdo…solo pienso en mis cosas.
Fijé mi mirada perdida en el infinito apoyaba mi cabeza sobre mi mano y pensaba en: me va a costar mucho volver a la rutina de ser famosa de nuevo, que tengo que volver a hacer ejercicio porque he perdido mi forma por haber tenido a un hijo, que me parece demasiado pronto como para casarme…no puedo permitir que un joven como Jin deje su adolescencia, su vida por estar siempre junto a mí. Es demasiado joven, no ha conocido todavía lo que significa estar junto a una persona durante muchos años…yo no lo he vivido pero si he vivido el estar durante mucho tiempo con el hombre que quizás fue el equivocado. ¡Dios Kai, cuanto te echo de menos! Un mar de lágrimas quería salir.
El móvil comenzó a vibrar y antes de que sonara la melodía respondí.
-Yoboseyo
-Eres tan guapa cuando piensas con la mirada perdida.
-Pensaría que me estás espiando. ¿Es eso no?
-Estás muy guapa
-Por favor, ¿dónde estás?-busqué por todos lados en su busca
-Nunca te veras como te veo yo.
-Me estás dando miedo-noté como mi corazón se aceleraba y mis miedos aumentaban.
Giré la cabeza para mirar por la ventana, ahí estaba, pasmado enfrente de la ventana. Mojado, no se puede ser más tarado. Cuelgo y hago una señal para que entre. A medida que se acercaba más ganas tenía de gritarle, por los nervios que me hizo coger.



-¿Tus padres no te enseñaron a que esas cosas no se le deben hacer a una mujer cuando está sola? Se siente una prisionera bajo unos ojos. Nos ponemos nerviosas
-Lo siento, no pretendía que te sintieras así
Suspiré-¿ya cenaste?-asintió-bien, yo también.
-¿por qué sigues aquí entonces?  
-Solo estaba con mi copa de champagne, me apetecía estar aquí pensando un rato-pausé-sí, pensando-dije de nuevo sumida en mis pensamientos
-¿Qué pensabas?
-Que tengo que decirle a Jin que no puedo casarme con él, no puedo arruinarle la vida estando hasta que muera con la misma persona que puede ser la equivocada-di un sorbo, sorbo que acabé bebiéndome toda la copa entera mientras él se removía en la silla.
Indiqué al camarero que trajera otra con una simple señal, después de tanta charla de reflexiones comenzaron a venir paparazis justamente cuando el sujetaba mi mano por encima de la mesa.
-Que oportunos-dije sarcástica
-Larguémonos
Nos levantamos y salimos lo más rápido que pudimos entre la multitud de los reporteros, los odio, pero eso es lo que les da de comer. Entramos en mi lujoso coche, arranqué y huimos lo antes posible.
-Nos siguen-dije observando por el retrovisor.
-Va a ser una noche llena de ellos-suspiró
Le miré, agarré con más fuerza el volante apreté los labios-no si estoy yo al volante.
-¿Qué…?
Antes de que pudiera decir algo aceleré, llegando a los ciento veinte por hora esquivando todo tipo de vehículos, menos mal que por la noche no hay mucho tráfico.
-Frena-decía con voz de temor.
-Solo una vez  los hayamos perdido
Intentaron seguir a mí velocidad, pero al cabo de los diez kilómetros no pudieron seguir y bajaron la intensidad aunque seguían conduciendo por la misma dirección. Me adentré en uno de los desvíos, seguí por el, llegamos a un lugar que conocía de sobra…aquí me traía él.
Disminuí la velocidad hasta frenar casi en el mismo abismo, apagué las luces y el motor para que no nos encontraran. Nada más apagarlo y apoyar mi cabeza en el respaldo entre abrí los labios y comencé a derramar lágrimas y encima comenzó a sonar una de mis canciones preferidas que me bailaba Kai.



Kyu salió del compartimento del copiloto, rodeó por delante del coche hasta llegar a mi puerta y abrirla. Me obligó a salir estirando su mano para que yo la agarrara, me saca a la fuerza. No puedo ni siquiera mirarle, de la angustia que tenía comencé a cantar.
Me secó las lagrimas con su pulgar, sujetaba mi cabeza pero mi cuerpo se vino abajo, no me podía sostener de pié y caí al suelo, suerte que llevo vaqueros. La música paró, necesitaba que todas mis sensaciones salieran, comencé a cantar.
-Levanta-ordenó y me levantó con mi ayuda-nunca te había visto así ¿Qué pasa?
-Tengo tantas cosas en la cabeza que parece que me va a estallar. Quisiera estar por lo menos un día sin estar pensando en tantas cosas al mismo tiempo.
-Tengo una idea, pero te parecerá una locura…bueno la llevo queriendo hacer desde hace mucho tiempo.
Le miré extrañada y volvió a sonar la música, una lenta, con la cual él me agarró por sorpresa y sin esperármelo se estaba moviendo. Bailamos a la luz de la luna, parece romántico. Bueno lo era, su mirada me ponía nerviosa.
-Algún día de estos te prometo que lo haremos, la tal locura me tiene intrigada.
-Vale, pero durante unos tres días no quedes-advirtió.
-Prometido.

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