Sentada en aquel lujoso restaurante mirando por la enorme
ventana el panorama del exterior, esperando a no sé quién, no me acuerdo…solo
pienso en mis cosas.
Fijé mi mirada perdida en el infinito apoyaba mi cabeza
sobre mi mano y pensaba en: me va a costar mucho volver a la rutina de ser
famosa de nuevo, que tengo que volver a hacer ejercicio porque he perdido mi
forma por haber tenido a un hijo, que me parece demasiado pronto como para
casarme…no puedo permitir que un joven como Jin deje su adolescencia, su vida
por estar siempre junto a mí. Es demasiado joven, no ha conocido todavía lo que
significa estar junto a una persona durante muchos años…yo no lo he vivido pero
si he vivido el estar durante mucho tiempo con el hombre que quizás fue el
equivocado. ¡Dios Kai, cuanto te echo de menos! Un mar de lágrimas quería
salir.
El móvil comenzó a vibrar y antes de que sonara la melodía
respondí.
-Yoboseyo
-Eres tan guapa cuando piensas con la mirada perdida.
-Pensaría que me estás espiando. ¿Es eso no?
-Estás muy guapa
-Por favor, ¿dónde estás?-busqué por todos lados en su busca
-Nunca te veras como te veo yo.
-Me estás dando miedo-noté como mi corazón se aceleraba y mis
miedos aumentaban.
Giré la cabeza para mirar por la ventana, ahí estaba,
pasmado enfrente de la ventana. Mojado, no se puede ser más tarado. Cuelgo y
hago una señal para que entre. A medida que se acercaba más ganas tenía de
gritarle, por los nervios que me hizo coger.
-¿Tus padres no te enseñaron a que esas cosas no se le deben
hacer a una mujer cuando está sola? Se siente una prisionera bajo unos ojos.
Nos ponemos nerviosas
-Lo siento, no pretendía que te sintieras así
Suspiré-¿ya cenaste?-asintió-bien, yo también.
-¿por qué sigues aquí entonces?
-Solo estaba con mi copa de champagne, me apetecía estar
aquí pensando un rato-pausé-sí, pensando-dije de nuevo sumida en mis
pensamientos
-¿Qué pensabas?
-Que tengo que decirle a Jin que no puedo casarme con él, no
puedo arruinarle la vida estando hasta que muera con la misma persona que puede
ser la equivocada-di un sorbo, sorbo que acabé bebiéndome toda la copa entera mientras él se removía en la silla.
Indiqué al camarero que trajera otra con una simple señal,
después de tanta charla de reflexiones comenzaron a venir paparazis justamente
cuando el sujetaba mi mano por encima de la mesa.
-Que oportunos-dije sarcástica
-Larguémonos
Nos levantamos y salimos lo más rápido que pudimos entre la
multitud de los reporteros, los odio, pero eso es lo que les da de comer.
Entramos en mi lujoso coche, arranqué y huimos lo antes posible.
-Nos siguen-dije observando por el retrovisor.
-Va a ser una noche llena de ellos-suspiró
Le miré, agarré con más fuerza el volante apreté los
labios-no si estoy yo al volante.
-¿Qué…?
Antes de que pudiera decir algo aceleré, llegando a los
ciento veinte por hora esquivando todo tipo de vehículos, menos mal que por la
noche no hay mucho tráfico.
-Frena-decía con voz de temor.
-Solo una vez los
hayamos perdido
Intentaron seguir a mí velocidad, pero al cabo de los diez
kilómetros no pudieron seguir y bajaron la intensidad aunque seguían
conduciendo por la misma dirección. Me adentré en uno de los desvíos, seguí por
el, llegamos a un lugar que conocía de sobra…aquí me traía él.
Disminuí la velocidad hasta frenar casi en el mismo abismo,
apagué las luces y el motor para que no nos encontraran. Nada más apagarlo y
apoyar mi cabeza en el respaldo entre abrí los labios y comencé a derramar
lágrimas y encima comenzó a sonar una de mis canciones preferidas que me
bailaba Kai.
Kyu salió del compartimento del copiloto, rodeó por delante
del coche hasta llegar a mi puerta y abrirla. Me obligó a salir estirando su
mano para que yo la agarrara, me saca a la fuerza. No puedo ni siquiera
mirarle, de la angustia que tenía comencé a cantar.
Me secó las lagrimas con su pulgar, sujetaba mi cabeza pero
mi cuerpo se vino abajo, no me podía sostener de pié y caí al suelo, suerte que
llevo vaqueros. La música paró, necesitaba que todas mis sensaciones salieran,
comencé a cantar.
-Levanta-ordenó y me levantó con mi ayuda-nunca te había
visto así ¿Qué pasa?
-Tengo tantas cosas en la cabeza que parece que me va a
estallar. Quisiera estar por lo menos un día sin estar pensando en tantas cosas
al mismo tiempo.
-Tengo una idea, pero te parecerá una locura…bueno la llevo
queriendo hacer desde hace mucho tiempo.
Le miré extrañada y volvió a sonar la música, una lenta, con
la cual él me agarró por sorpresa y sin esperármelo se estaba moviendo. Bailamos
a la luz de la luna, parece romántico. Bueno lo era, su mirada me ponía
nerviosa.
-Algún día de estos te prometo que lo haremos, la tal locura
me tiene intrigada.
-Vale, pero durante unos tres días no quedes-advirtió.
-Prometido.


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