Leía mi habitual libro cuando podía leerlo y escuchar
música diferente a la de todos los días. Un susto enorme hizo que me sobre
saltara, pero enseguida le abracé con todas mis fuerzas.
-No quiero que me digas que te paso. Ahora solo vamos a
dar una vuelta-sonrió cogiendo mi cabeza con las manos
Recogí mis cosas guardándolas en el bolso el cual iba
directo al maletero del coche, iría más cómoda sin nada encima, comenzamos a
caminar pero enseguida se paró en seco.
-¿Qué pasa?
-Me acabo de acordar que quiero que estés en nuestro
videoclip, no serás el centro, bailaras con las demás bailarinas…-se puso la
mano detrás de la cabeza y medio riendo dijo-me acordé de que te gustaba
bailar.
-Vale, lo haré. Con algo a cambio- se le cambio la cara
y bajó la mano-quiero que me lleves a la playa que siempre me has llevado y que
me acompañes a comprar un perro.
-¿un perro?-dijo comenzando a caminar despacio y
mientras yo le seguía.
-Hace mucho que quería uno-dije cabizbaja.
En realidad me sentía sola en casa, es mucho espacio para una sola persona, para mí.
No llores, no llores me repetía mi subconsciente. Alcé la vista, observé su rostro y proseguí caminando.
Quisiera repetir esos días con Kevin en la playa de
nuevo, pero por ahora no podíamos ninguno de los dos. Yo estaba haciendo mi
nuevo videoclip, Nayi haría mi otro videoclip porque no quería aparecer en él,
y por supuesto tendría que ir a los ensayos de U-Kiss. Nada más han pasado tres
días y ya está terminado el videoclip con Nayi, mi video casi terminado y el
baile de U-Kiss nos sale a todos a la perfección.
(video Nayi)
(video U-Kiss)
Últimamente estoy teniendo mucho roce con Kevin y pensé
que volvía a sentir algo. El último día de grabación.
-Que felicidad me da quitarme un trabajo de encima-no
podía decir más alto y más contenta
-Quedo muy guay ¿no?-preguntó y asentí- ya podemos ir a
la playa
Sonreí-me apetece tomarme una copa
En pocos minutos estuvimos en un bar, con todos los
integrantes y dos chicas, las demás no querían venir. Poco a poco entre copas
la gente se iba yendo. Llevaba unas copas de más encima, me enteraba de todo
pero no quería ir a mi casa solitaria.
-¿A tú casa?
-No. ¿No quiero estar sola?
Después de que pensara mucho-Te llevo a mi casa. Solo
hay una cama pero dormiremos a gusto.
-¿y escucharemos a Yiruma mientras nos
relajamos?-sonreí esperando a su decisión, asintió.
Nada más llegar a la casa, me quite con mucho gusto los
tacones y me solté el pelo. Qué alivio, me gritaba mi subconsciente satisfecho
de la liberación. Kevin preparó un té antes de irnos a la cama, mientras
manteníamos una enorme conversación interesante en la elección de mi nuevo
perro, cómo se llamaría, de qué sexo, qué raza.
De la derrota que contenía nuestros cuerpos comenzamos
a dar cabezadas y bostezos.
-¿A la cama?-dijo mientras bostezaba
-Lo siento, no pretendía que pensaras que me estás
aburriendo
Medio sonrió-vamos a la habitación, tengo que buscarte
el disco de Yiruma que me dejaste. No lo he vuelto a escuchar desde que me lo
regalaste.
Nos dirigimos a la habitación, en tanto, echaba cuentas
desde que le regalé el disco-¿Hace cuatro años que no lo escuchas? Qué
bonito-dije en una ironía
-No he tenido tiempo-dijo insertando el disco, segundos
después comenzó a sonar aquella magnifica melodía. Echaba de menos estos
momentos de relajación, cerré los ojos y dejé que la música me invadiera.
Noté la cama moverse y de repente unos chasquidos de
dedos que me despertaron de mi mundo.
-Ponte cómoda, tienes mi armario ahí-señalo y continuó deshaciendo la cama. Abrí el armario y miré
todo tipos de camisas y pantalones, nada…bingo, esta camisa me quedará bastante
larga. Dicho y hecho me la puse y me quedaba larga, parezco de una película
acabante de hacerlo con el ricachón de la casa.
Me metí entre edredones y me acurruqué. Noté una
risilla que quería salir pero no podía, observé y era él por mi comportamiento
al entrar en la cama, me sonrojé por completo y me escondí en el edredón
mientras dije-no te rías de mí
-No me río de ti-me destapó
-¿ah no?-dije observándole con detalle, negó-¿entonces?
-Nunca he visto esa forma de comportase alguien al
entrar en la cama cuando está fría
-Me parece que tú no has visto como es la temperatura
de mi cuerpo-dije, su cara era de extrañado pero quité el edredón de entre
nosotros poniéndolo encima y le abracé, con todo mi cuerpo pegado al suyo.
Cuando pudo decir palabra contesto-Jagiya…no puedes, no
hagas esto…-me separé y fruncí el entrecejo
-¿Por qué?-no me explicaba.
-Digamos que mi cuerpo no está habituado a calor
corporal de una mujer. ¿Vale?
-Pues habitúate-dije tajante y de vuelta le abracé
dejando a su paso un beso leve y tierno en la mejilla.
En segundos comencé a notar su respiración acelerada en
mi cuello, de a poco se fue calmando con el tiempo. Trago saliva y
preguntó-¿sigues despierta?-emití un sonido sin pronunciar, no tenía ni ganas
de hablar de lo tranquila y a gusto que estaba.
-Gracias, por todo-abracé más fuerte.
Él acariciaba mi pelo, paso a la espalda por arriba
únicamente hasta acariciarla por completo, llegó al punto que no soporté que me
tocara y di un brinco el cual le alarmó. Me separé y le miré a los ojos
fijamente.
-¿qué paso?
-lo….lo siento, es una larga historia. Pero no puedo
evitar que me toquen cierto punto de la espalda, al igual que el estomago.
Únicamente me acercó de
nuevo y me abrazó, y el sueño nos invadió.

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