domingo, 6 de enero de 2013

Capítulo 28


Leía mi habitual libro cuando podía leerlo y escuchar música diferente a la de todos los días. Un susto enorme hizo que me sobre saltara, pero enseguida le abracé con todas mis fuerzas.
-No quiero que me digas que te paso. Ahora solo vamos a dar una vuelta-sonrió cogiendo mi cabeza con las manos
Recogí mis cosas guardándolas en el bolso el cual iba directo al maletero del coche, iría más cómoda sin nada encima, comenzamos a caminar pero enseguida se paró en seco.
-¿Qué pasa?
-Me acabo de acordar que quiero que estés en nuestro videoclip, no serás el centro, bailaras con las demás bailarinas…-se puso la mano detrás de la cabeza y medio riendo dijo-me acordé de que te gustaba bailar.
-Vale, lo haré. Con algo a cambio- se le cambio la cara y bajó la mano-quiero que me lleves a la playa que siempre me has llevado y que me acompañes a comprar un perro.
-¿un perro?-dijo comenzando a caminar despacio y mientras yo le seguía.
-Hace mucho que quería uno-dije cabizbaja.


En realidad me sentía sola en casa, es mucho espacio para una sola persona, para mí.




No llores, no llores me repetía mi subconsciente. Alcé la vista, observé su rostro y proseguí caminando.
Quisiera repetir esos días con Kevin en la playa de nuevo, pero por ahora no podíamos ninguno de los dos. Yo estaba haciendo mi nuevo videoclip, Nayi haría mi otro videoclip porque no quería aparecer en él, y por supuesto tendría que ir a los ensayos de U-Kiss. Nada más han pasado tres días y ya está terminado el videoclip con Nayi, mi video casi terminado y el baile de  U-Kiss  nos sale a todos a la perfección.

(video Nayi) 


(video U-Kiss)



Últimamente estoy teniendo mucho roce con Kevin y pensé que volvía a sentir algo. El último día de grabación.
-Que felicidad me da quitarme un trabajo de encima-no podía decir más alto y más contenta
-Quedo muy guay ¿no?-preguntó y asentí- ya podemos ir a la playa
Sonreí-me apetece tomarme una copa
En pocos minutos estuvimos en un bar, con todos los integrantes y dos chicas, las demás no querían venir. Poco a poco entre copas la gente se iba yendo. Llevaba unas copas de más encima, me enteraba de todo pero no quería ir a mi casa solitaria.
-¿A tú casa?
-No. ¿No quiero estar sola?
Después de que pensara mucho-Te llevo a mi casa. Solo hay una cama pero dormiremos a gusto.
-¿y escucharemos a Yiruma mientras nos relajamos?-sonreí esperando a su decisión, asintió.
Nada más llegar a la casa, me quite con mucho gusto los tacones y me solté el pelo. Qué alivio, me gritaba mi subconsciente satisfecho de la liberación. Kevin preparó un té antes de irnos a la cama, mientras manteníamos una enorme conversación interesante en la elección de mi nuevo perro, cómo se llamaría, de qué sexo, qué raza.
De la derrota que contenía nuestros cuerpos comenzamos a dar cabezadas y bostezos.
-¿A la cama?-dijo mientras bostezaba
-Lo siento, no pretendía que pensaras que me estás aburriendo
Medio sonrió-vamos a la habitación, tengo que buscarte el disco de Yiruma que me dejaste. No lo he vuelto a escuchar desde que me lo regalaste.
Nos dirigimos a la habitación, en tanto, echaba cuentas desde que le regalé el disco-¿Hace cuatro años que no lo escuchas? Qué bonito-dije en una ironía
-No he tenido tiempo-dijo insertando el disco, segundos después comenzó a sonar aquella magnifica melodía. Echaba de menos estos momentos de relajación, cerré los ojos y dejé que la música me invadiera.
Noté la cama moverse y de repente unos chasquidos de dedos que me despertaron de mi mundo.
-Ponte cómoda, tienes mi armario ahí-señalo y continuó  deshaciendo la cama. Abrí el armario y miré todo tipos de camisas y pantalones, nada…bingo, esta camisa me quedará bastante larga. Dicho y hecho me la puse y me quedaba larga, parezco de una película acabante de hacerlo con el ricachón de la casa.
Me metí entre edredones y me acurruqué. Noté una risilla que quería salir pero no podía, observé y era él por mi comportamiento al entrar en la cama, me sonrojé por completo y me escondí en el edredón mientras dije-no te rías de mí
-No me río de ti-me destapó
-¿ah no?-dije observándole con detalle, negó-¿entonces?
-Nunca he visto esa forma de comportase alguien al entrar en la cama cuando está fría
-Me parece que tú no has visto como es la temperatura de mi cuerpo-dije, su cara era de extrañado pero quité el edredón de entre nosotros poniéndolo encima y le abracé, con todo mi cuerpo pegado al suyo.
Cuando pudo decir palabra contesto-Jagiya…no puedes, no hagas esto…-me separé y fruncí el entrecejo
-¿Por qué?-no me explicaba.
-Digamos que mi cuerpo no está habituado a calor corporal de una mujer. ¿Vale?
-Pues habitúate-dije tajante y de vuelta le abracé dejando a su paso un beso leve y tierno en la mejilla.
En segundos comencé a notar su respiración acelerada en mi cuello, de a poco se fue calmando con el tiempo. Trago saliva y preguntó-¿sigues despierta?-emití un sonido sin pronunciar, no tenía ni ganas de hablar de lo tranquila y a gusto que estaba.
-Gracias, por todo-abracé más fuerte.
Él acariciaba mi pelo, paso a la espalda por arriba únicamente hasta acariciarla por completo, llegó al punto que no soporté que me tocara y di un brinco el cual le alarmó. Me separé y le miré a los ojos fijamente.
-¿qué paso?
-lo….lo siento, es una larga historia. Pero no puedo evitar que me toquen cierto punto de la espalda, al igual que el estomago.
Únicamente me acercó de nuevo y me abrazó, y el sueño nos invadió. 

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